Hay todo un mare mágnum de politiquería en la hermana república de Honduras desde hace ya muchos días.
Los acontecimientos han tenido gran resonancia en el campo internacional y aún no tienen solución los problemas que surgieron y que siguen teniendo mucha repercusión.
Los medios de comunicación local y los de gran alcance mundial han estado informando del curso de la candente situación hibuerense.
El nudo gordiano se produjo al ser depuesto José Manuel Zelaya, quien ahora no es más que un ciudadano raso, ex presidente, que anda como con lipemanía y tocando puertas por todos lados pretendiendo recuperar el principal taburete de la burocracia de su país.
Quiso Zelaya ingresar inmediatamente a Honduras con todo un séquito de políticos extranjeros a la zaga, pero como se metió en «honduras», o sean sus actos violatorios a claros preceptos constitucionales, según ha informado insistentemente el nuevo gobierno que encabeza Roberto Micheletti, la pista principal del aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa fue bloqueado por vehículos del Ejército nacional hondureño y así se evitó el retorno al suelo del pandemónium politiquero que ha provocado mucho ruido…
No bien se había apeado del jumento el señor Zelaya, ostentando un sombrerón de petate que no se quita ni en los salones de organismos internacionales, mucho menos en las sedes de gobiernos que lo reciben con pomposos honores, el histérico vocinglero cimarrón que se ha erigido en dictador con careta de «democratazo» en Venezuela, el militronche Hugo Chávez, golpista de otros tiempos, amenazó al gobernante Micheletti con estas palabras: «lo derrocaremos, lo derrocaremos», recalcó fachendosamente. ¡Qué soberanía ni que ocho cuartos!, dirán los pueblos libres de las diversas latitudes. .
Ha habido «alegres» manifestaciones de protesta contra el golpe clásico (no cuartelesco») que bajó del trono presidencial a Zelaya, y -aclarando- calificamos de «golpe clásico» el caso en mención porque fueron dos organismos del Estado hondureño (nada menos dos organismos estatales: el Congreso Nacional y el Organismo Judicial los protagonistas de la fiesta brava?
En un noticiero radial de la localidad escuchamos recientemente que un amigo y compatriota de Zelaya sugirió, a manera de consejo, al depuesto gobernante, que ni siquiera pensara en poner sus plantas en cualquier lugar de Honduras, porque si osaba hacerlo podría producirse un «baño de sangre» (sic). ¡Y quién con una luz se pierde!, cabe decir.
Zelaya, según se sabe, salió del codiciado cuadrilátero presidencial convertido algo así como en un voluminoso fardo de millonadas doradas y fue despachado a Costa Rica. La ex primera dama hondureña, señora de Zelaya, acumuló fabulosas cantidades de dólares, la poderosa moneda estadounidense, según afirman los que conocen interioridades de la cosa pública de la patria de Morazán. Ese «pistillo» podrán aprovecharlo Zelaya y varias de sus generaciones.
Continuemos. A los neosocialistas que explotan farisaicamente la egregia figura de Simón Bolívar, como Hugo Chávez y sus pariguales, falsos «redentores» de las masas populares empobrecidas, les interesa que cualquier arribista politiquiento asuma funciones de mando supremo en países latinoamericanos que honran al sistema genuinamente democrático, siempre y cuando se metan en su aro ovejunamente, incluso recibirían con atronadoras ovaciones al actual jefe del gobierno de Honduras, Micheletti. ¿No cree, estimado lector?
Ya para concluir este inocente comentario en la columna que es publicada los lunes de cada semana en este influyente vespertino, diremos que lo mejor y más sensato sería que el desbancado mandamás de Honduras, el «sombrerón». José Manuel Zelaya, dentro del realismo de la politiquería del país que lo ha visto jugar al «subibaja» (en buen castellano léase «sube y baja») dejara ya, antes de complicarse la vida y la de los suyos, de caminar jirimiqueando por aquí y por allá como La Llorona?
¡Deje en paz a su patria y de enrolarse en el movimiento sureño de los Chávez y de los Castro que, mediante las «culas» de dictadores de lejanos patios del mundo pretenden implantar un brutal imperio a la soviética! Por supuesto, ¡eso no se va poder porque las Américas tienen una devoción puramente democrática!!!