Será de quitar o poner ladrillos


Editorial_LH

El caso contra Roberto Barreda de León por la desaparición y muerte de su esposa, Cristina Siekavizza, es una oportunidad única para demostrar si la impunidad a la que se tiene que enfrentar la Justicia en Guatemala, se le logra debilitar con un procedimiento eficiente, fuerte y contundente acorde a los hechos que se han conocido.


Porque lo que hemos visto hasta el momento es que esa misma impunidad que ha sido el muro que ha protegido a los asesinos, corruptos y sinvergüenzas, se ha fortalecido y queda en evidencia en un caso en el que si los involucrados fueran Perico de los Palotes ya hace mucho tiempo que hubieran sido llevados de inmediato a una cárcel, lugar que evidentemente les corresponde.

  Beatriz Ofelia de León de Barreda y Roberto Barreda Valenzuela deben someterse a la justicia y dejar de ser beneficiados de un sistema del que han sido partícipes como profesionales y que les ha permitido utilizar los hilos de titiritero en el caso de asesinato en el que está involucrado su hijo.

  El Ministerio Público tiene suficientes evidencias como para empezar una persecución con energía, que obligue a la pareja de profesionales del Derecho a desvanecer las evidencias con las que se cuentan porque, lo que se sabe, es que ellos fueron los partícipes de la fuga del acusado de dar muerte a la joven madre, mientras se rumora más vínculos directos con el hecho en sí.
 
 Este caso se ha caracterizado por contar con muchos involucrados que se han aprovechado de ese muro de la impunidad y han declarado que todo lo que hicieron fue de buena fe, sin que se entienda porqué los brazos de la justicia no alcanza, aprieta y detiene a los involucrados en hechos como este cuándo se trata de personas influyentes dentro del sistema.

  Esto es la impunidad. La capacidad de cometer cualquier hecho sin que haya un castigo acorde.  Los padres no tienen que declarar contra los hijos, pero tampoco pueden ayudarlos a evadir la justicia y es por ello que tan evidentemente se están utilizando todos los medios posibles por mantenerlos alejados de un caso que ya tiene más liberados que acusados, pero que no logra ni siquiera dar con el paradero de Cristina Siekavizza Molina.

  Son tres años en que la justicia sigue siendo la burla de una familia que en nuestra cara quiere demostrar que ellos pueden más que toda una sociedad que se ha manifestado dolida por este hecho. No puede ser que esta gente y sus otros cómplices puedan poner más ladrillos al muro de la impunidad que los que puede quitar una sociedad entera.

MINUTERO
Su mayor tranquilidad
es que no hay cuerpo del delito;
eso no es casualidad
sino efecto del plancito