Ser policí­a en tiempos violentos


Un operativo de un cateo en el cual un policí­a debe esforzarse por abrir la puerta de una casa.

La profesión de policí­a es una carrera que trae riesgos y peligros a la persona que, ya sea por vocación o necesidad, se enrola en las filas de esta institución. La mayorí­a de las veces, el ser agente de policí­a implica el riesgo de perder la vida, sobre todo en un paí­s como Guatemala, que presenta indicadores de violencia de los más elevados de América Latina, que superan al único paí­s que continúa viviendo un conflicto armado interno en la región, Colombia.

Carlos Duarte
lahora@lahora.com.gt

Con mucha precaución, un agente le cuida las espaldas a otro durante un dispositivo policial.Treparse a terrazas o estar alerta ante un ataque, es parte del riesgo.Una agente llora por la muerte de un compañero.Luego de la acción, los agentes se merecen un descanso.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) indica en su informe sobre violencia en el continente, que la situación de la violencia y la inseguridad en Guatemala sólo puede ser descrita como grave. El paí­s atraviesa hoy por uno de los momentos más duros de su historia, ya que en los últimos siete años la crueldad homicida ha aumentado más de 120%. Esta cifra posiciona a Guatemala como uno de los paí­ses más violentos del mundo oficialmente en paz, donde los derechos humanos de la población continúan sin ser plenamente respetados. El departamento de Guatemala ha acumulado durante los últimos años más del 50% de los hechos delictivos que se registran en el paí­s. Sólo en el municipio de Guatemala se produce cerca del 35% de los hechos delictivos registrados a nivel nacional. La capital guatemalteca se posiciona muy por encima de ciudades consideradas muy violentas como Detroit y Rí­o de Janeiro. La ciudad de Guatemala es uno de los lugares más violentos del continente. Según cifras de la PNC, el salario mí­nimo de un agente puede llegar a ser de Q2,900 (aproximadamente US$390). En el año han fallecido 37 policí­as en cumplimiento del deber, 964 han quedado discapacitados en los últimos cinco años, y 864 niños, hijos de agentes, han quedado huérfanos en el mismo perí­odo. Quienes integran las filas de la PNC provienen de las clases menos protegidas, un 70 por ciento de la fuerza es compuesta por personas de la provincia del paí­s y el 17 por ciento son mujeres Los agentes de la PNC trabajan durante siete dí­as, para luego descansar de igual forma siete dí­as.