Septiembre, mes de la patria (II)


El patriotismo, igual que la dignidad de los seres humanos o de la honra de una mujer y la inocencia de un niño, no debe ser manipulado como se hizo con los sentimientos del pueblo norteamericano al llamar a una «Ley Patriota» y así­ evitar que el contenido de esa norma que se extralimitaba en numerosos sentidos, fuera criticada y no tuviera mayor resistencia en su aprobación.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Poco a poco se ha evidenciado que el contenido de esa disposición es un abuso a los derechos individuales, a la presunción de inocencia y al respeto de las garantí­as individuales, especialmente en la investigación, la persecución, el encarcelamiento y los procedimientos de interrogación que rayan en la tortura fí­sica y psicológica con la excusa que es una ley que salvaguarda a los Estados Unidos.

Todos debemos ser patriotas, ello implica que todos deben de tener el sentimiento de unidad, de mutuo respeto, que como grupo busquemos el desarrollo de nuestros connacionales en base a los conceptos de unidad, progreso y mutuo respeto ante terceros.

Ponerse el tí­tulo, la vestimenta de patriota debe ser motivo de unidad y nunca motivo de enfrentamiento dentro de los ciudadanos de un mismo grupo y dentro de lo posible también con terceros grupos, reconociendo que el patriotismo no debe llevarnos al enfrentamiento sino por el contrario debe llevarnos a la superación, recordando que la unión es la que nos da la fuerza para mejorar el presente y el futuro de nuestros hijos, de nuestros padres, esposas y en general de la sociedad y miembros que integran nuestra unidad, no olvidando -como dijera Benito Juárez- que entre individuos y entre naciones «el respeto al derecho ajeno es la paz».

En el caso particular de los guatemaltecos y centroamericanos debemos de buscar que nuestro patriotismo nos una y nos permita ser la base del desarrollo individual y general, para que de la misma manera que juntos celebramos el 15 de septiembre de 1821, celebremos el progreso, la unión y el desarrollo de todos los que nacimos dentro de este espacio territorial y en lugar de radicalizarnos y dividirnos, fomentemos la unión que nos permitirá tener mejores posibilidades de progreso, de desterrar la miseria y la pobreza que sin duda alguna afecta a la mayorí­a de los guatemaltecos y centroamericanos.

Qué positivo serí­a que cada vez más nuestros sentimientos y valores, fundamento de nuestro patriotismo, se vieran concretados en la unión de la sociedad de todos los centroamericanos, en defendernos ante terceros que olvidándose del bien común y de la humanidad en general pretenden que Centroamérica y Guatemala en particular se mantengan como paí­ses subdesarrollados para así­ continuar abusando de nuestro recurso humano, nuestras materias primas, nuestras exportaciones.

En lo particular, como padres y abuelos responsables, hagamos que nuestros hijos y nietos comprendan que el patriotismo no se compra, no se vende, que es el fundamento del desarrollo y del progreso, de la democracia, la libertad y la justicia social. De la misma manera que Francisco Morazán murió defendiendo el futuro de Centroamérica, todos en este mes y en los 365 dí­as del año debemos desarrollar y respetar nuestra identidad y con ello nuestro patriotismo.

¡El territorio de Belice es parte de Guatemala! NO A LA CONSULTA.