Sentimientos, pasiones y opiniones


francisco-reyes

En los seres humanos siempre han existido sentimientos, pasiones y opiniones. A medida que individual y colectivamente maduran y evolucionan, los sentimientos se manejan más adecuadamente, las pasiones se controlan y las opiniones se escuchan, analizan y respetan.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Si hablamos de futbol, en Guatemala la mayoría de los aficionados son rojos o cremas; si es de España, son Barsa o Madrid; y, si es en el ámbito mundial, la verde amarilla, la albiceleste o la roja merecen más pasión, sentimiento o más opiniones favorables.

Si nos referimos a política internacional, hoy nos encontramos con quienes consideran que Putin está siendo más hábil que Obama en cuanto al conflicto Sirio. En todo caso, como bien lo dijera Oscar Clemente Marroquín, en  el ámbito local, o el New York Times internacionalmente, el sentimiento y la pasión no deben ser los que predominen en el caso del uso de armas químicas en Siria, el proceder correcto es que las Naciones Unidas y con sus defectos el Consejo de Seguridad, del que hoy Guatemala es parte, busquen mediante el consenso la solución al respecto.

Aplicando lo expuesto, es interesante ver que en medios escritos locales hay opiniones de columnistas que halan hacia la izquierda y otros hacia la derecha, los cuales lograron que de forma improcedente el Procurador de los Derechos Humanos, Jorge De León Duque, como consecuencia de los sentimientos y las pasiones de los asesores a su alrededor, opinara sobre la procedencia o improcedencia de las expresiones públicas que con todo derecho el columnista Ricardo Méndez Ruiz V. y la Fundación contra el Terrorismo, que él preside, han manifestado, tanto en sus columnas como en un campo pagado.

Todos tenemos derecho a opinar, ello no significa que seamos dueños absolutos de la verdad. La democracia, el Estado de Derecho y el respeto a los derechos humanos se confirma cuando la opinión de quienes simpatizan con la izquierda o con la derecha, sin recurrir a los sentimientos o a la pasión, discrepan respetando el mutuo derecho a pensar, a analizar, a opinar, y tratar de convencer a los lectores y a la opinión pública.

Nos guste o no nos guste lo que escriben los editorialistas es su derecho, el cual debe respetarse. Algo estamos avanzando mundialmente cuando el presidente Obama ya no actúa como lo hizo el presidente Bush y el presidente Putin recurre a expresar y plantear su opinión en el New York Times; si como consecuencia de todo ello, Guatemala en el Consejo de Seguridad demuestra que es capaz de tener una opinión madura, ecuánime y propia, algo habrá mejorado.

Como ciudadano estoy en desacuerdo muchas veces con lo que en su columna expresa César Montes, quien se refiere en múltiples oportunidades a mi compañero oficial, a mi amigo personal, Luis Turcios; habla de un Luis Turcios totalmente distinto al que yo conocí; sin embargo, respeto su opinión. Siento simpatía por Marielos Monzón, quien evidentemente la vida de niña la marcó, igualmente respeto a Nineth Montenegro quien sufrió la pérdida de su esposo; las dos expresan parte de su vivencia y sentimientos, eso es humano, es natural. Lo mismo sucede con Ricardo Méndez Ruiz V, quien sufrió en carne propia un secuestro político de la izquierda como consecuencia que su padre era Ministro de Gobernación, esos sufrimientos no se olvidan. En todo caso, como opinaran Alfred Kaltschmitt y Gabriel Orellana, el Procurador equivocadamente está sentando un precedente grave cuando interviene contra la libre emisión del pensamiento. “Errar es humano, rectificar es de sabios”.
¡Guatemala es primero!