Señalan a «El Gordo» Paredes como autor intelectual del asesinato de Ví­ctor Rivera


Carlos Castresana, jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), inició la conferencia de prensa anunciando que serí­a la última al frente de la comisión, y que la próxima semana será Francisco Dall»Anese quien la lidere.


Castresana se despidió de la CICIG y de las apariciones públicas, y agradeció a su equipo, además de solicitar que se continúe el apoyo a Dall»Anese.

Refirió hechos en los casos que la CICIG ha aportado, como la condena contra los autores materiales del abogado Rodrigo Rosenberg, corroborando la verdad interina que planteó la comisión al inicio del año; valoró el aporte de la CICIG en la tecnologí­a en investigación.

También refirió sobre las investigaciones que se realizan por el contrato por el Documento Público de Identificación (DPI) del Registro Nacional de Personas (Renap), que surgió como consecuencias de las denuncias que realizara el mismo Rosenberg en su video póstumo, como refirió Castresana.

CASO RIVERA

Castresana, además de anunciar que fue la última conferencia de prensa con él a cargo de la CICIG, convocó a los medios para dar a conocer el estado de las investigaciones en el caso por el asesinato de Ví­ctor Rivera, el cual se encontraba bajo reserva, y hoy concluí­a ese perí­odo, por lo que dieron a conocer el caso.

Durante dos años, según Castresana, se recopilaron las pruebas por el asesinato del ex asesor privado de seguridad Ví­ctor Rivera, quien fue ultimado el 7 de abril de 2008, acompañado de su secretaria personal, Marí­a Rosario Melgar Martí­nez. El hecho ocurrió en el bulevar Vista Hermosa, zona 15, en horas de la noche.

De acuerdo con la hipótesis, hubo al menos quince disparos, que le provocaron la muerte a Rivera, y lesiones menores a su asistente.

IMPLICADOS

Jorge Mario «El Gordo» Paredes Córdova, vinculado al cartel de Zacapa y que guarda prisión en Estados Unidos tras ser extraditado, es quien habrí­a ordenado la ejecución y se le considera el autor intelectual.

«El Gordo» Paredes está cumpliendo una condena de 31 años en Estados Unidos.

Según la hipótesis de la CICIG, Paredes habrí­a ordenado el asesinato de Rivera como venganza por la muerte de su hijo, en el cual Rivera estaba vinculado; no queda claro si Rivera tení­a ví­nculos delictivos con «El Gordo», pero se apunta a que habrí­a ví­nculos.

Jorge Alberto Soto Zepeda, mano derecha de Paredes, habrí­a sido quien coordinó el ataque, que estuvo ejecutado materialmente por Aurelio Ruiz y Werner Gómez Sandoval, ambos sicarios. Soto y Gómez están desaparecidos, posiblemente muertos.

Aurelio Ruiz, uno de los sindicados de la autorí­a material, ya está capturado, al igual que otros que están vinculados con la red de sicarios, además de quienes habrí­an ayudado para registrar las armas con nombres ficticios.

Marí­a Rosario Melgar Martí­nez, asistente personal de Rivera, habrí­a facilitado la información para que se cometiera el asesinato, y habrí­a recibido de pago 100 mil dólares en recompensa. Melgar Martí­nez fue sacada del paí­s bajo el programa de Testigos Protegidos del Ministerio Público, pero al seguirle la huella, desapareció, sin que la Fiscalí­a supiera dónde.

PRUEBAS

Se tienen pruebas cientí­ficas de balí­stica, por lo que se ha podido ubicar las armas utilizadas, a pesar de que estaban registradas bajo nombres cientí­ficos. También se utilizaron escuchas telefónicas, así­ como testimonios de testigos protegidos y testimonios anticipados.

CASO MATUS

ílvaro Matus, el fiscal de Delitos Contra la Vida, en el momento del asesinato de Ví­ctor Rivera, está señalado de haber obstruido a la justicia al no haber ordenado allanamientos para investigar el caso, haber destruido pruebas y haber sacado del paí­s a Melgar Martí­nez sin tomarle testimonio previo, estarí­a vinculado a un caso paralelo.