El Senado de Estados Unidos arrastró su debate sobre el plan de reactivación económica por 900.000 millones de dólares propuesto por el presidente Barack Obama para hoy, luego de que fuera imposible un acuerdo ayer y se pasara a cuarto intermedio.
«Soy optimista de que podamos hacer algo», dijo el líder de la mayoría demócrata Harry Reid al cerrar la sesión de ayer, una jornada agitada en el Congreso, que no logró avanzar en sus discusiones pese a la renovada presión de Obama. La sesión se reanudará hoy a las 15H00 GMT.
El mandatario advirtió a los senadores que «el tiempo para hablar terminó» y que era hora de dejar atrás las «mezquindades».
«El tiempo para hablar terminó, ahora es tiempo de actuar», dijo Obama en un discurso pronunciado en el Departamento de Energía, mientras los senadores negociaban los detalles del plan destinado a crear unos tres millones de puestos de trabajo.
«Llamo a los miembros del Congreso, demócratas y republicanos, a aprovechar el momento. La amplitud y alcance del plan es el correcto», agregó.
Horas más tarde, en Virginia (este) donde el mandatario se reunió con demócratas de la Cámara de Representantes, llamó a dejar atrás las «políticas mezquinas» y las «falsas teorías» económicas.
En Washington, Reid ya parece a esta altura un mal aprendiz de adivino.
Temprano el jueves estimó que ya se contaba con los votos necesarios para aprobar el plan.
«Esperamos votar hoy ¿Tenemos los votos necesarios? Creemos que sí. Creemos que podemos encontrar dos republicanos de buena voluntad dispuestos a actuar en beneficio del país», declaró en una conferencia de prensa, en la que opinó que el proyecto sería aprobado «rápidamente».
Pero la premonición quedó lejos de cumplirse.
El Senado continuó negociando y Reid, que primero habló de sesionar toda la noche de ser necesario, optó luego por llamar a un cuarto intermedio hasta el viernes.
Y pese a los esfuerzos del líder demócrata en el Senado, sus colegas no lograron ponerse de acuerdo en cómo reducir el costo del proyecto y ahuyentar así los temores de los republicanos.
Un grupo de senadores liderado por el demócrata Ben Nelson y la republicana Susan Collins negociaba a puertas cerradas en la noche del jueves un posible compromiso para reducir el monto.
Una primera versión del plan, por un total de 819.000 millones de dólares, ya fue aprobada por la Cámara de Representantes de mayoría demócrata, sin ningún voto republicano.
Una vez que el Senado se pronuncie, ambas cámaras deberán confrontar sus respectivas versiones en una «conferencia» encargada de llegar a un texto de compromiso.
Los senadores votaron otras enmiendas en la noche del miércoles aumentando el costo total del plan de reactivación.
Ante la inflación del costo, varios senadores republicanos y algunos demócratas reclaman cortes drásticos en los gastos previstos.
Esa era la tarea para el grupo de Nelson y Collins, dos parlamentarios moderados.