La última ola de violencia de la cual han sido blanco los pilotos del transporte público podría ser el resultado de una pugna interna en el Estado, según analistas.
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La posibilidad de que grupos políticos tengan interés en desestabilizar la gestión del presidente ílvaro Colom ha sido ya rechazada por el mismo mandatario, no obstante, activistas de seguridad no descartan que la seguidilla de atentados que han causado paros de trasporte y hasta bloqueo de vías sean parte de una disputa de poder en lo interno de la organización estatal.
El asesinato de pilotos ha sido definido en el pasado como una estrategia utilizada para crear un ambiente de pánico y desorganización social, que causa lo que se ha vivido en los últimos tres días en sectores populosos de la ciudad de Guatemala, bloqueo de vías, paro de trasporte y sensación de inseguridad en la población.
El Presidente señaló esta semana que los crímenes contra choferes proceden de grupos del crimen organizado que tienen como fin desestabilizar su gestión, argumentando además, que es la respuesta a las medidas de seguridad que se ha impulsado en los primeros días de gobierno.
Visión no compartida
La teoría del mandatario no es compartida por analistas, Helen Mack de la Fundación Myrna Mack señala que aunque no se puede descartar ninguna hipótesis, es interesante el hecho que los asesinatos se efectúen luego de la posición oficial de fortalecimiento institucional en el tema de seguridad, aunado con las pugnas de poder que se han presentado dentro del Congreso de la República en la bancada oficial.
Lo anterior en opinión de Mack, es un elemento importante para considerar que los ataques sean producto de una lucha interna en la que se encuentran midiendo fuerzas.
Para Iduvina Hernández de Seguridad en Democracia (Sedem), los hechos vividos en la presente semana evidencian la existencia de actores interesados en minar la estabilidad, personas que incluso pueden estar adentro del partido que gobierna.
El tema de inseguridad y ataques es un elemento importante para juzgar el papel que el Presidente Colom asumirá en temas de interés colectivo según Mack, además afirma que el momento es ideal para comprobar si el gobernante «es coherente con su formación socialdemócrata, o responde a compromisos con sectores.»
Se debe cambiar el rumbo
Los cambios que el Presidente debería considerar son, según Hernández, prescindir de los servicios de quienes están a cargo del diseño del plan de seguridad, y atender los llamados de nombrar a una persona idónea ante la Secretaria de Análisis Estratégicos (SAE).
El plan de seguridad impulsado dentro del «Plan de los Cien Días», argumenta la activista, no responde ni resuelve las necesidades de seguridad por las que pasa el país debido al déficit de profesionalización.
En el mismo tema Mack afirma que muchos de los que participan en el plan de seguridad, según las acciones ejecutadas, evidencian que sólo saben hacer redadas que funcionan para capturar a alcohólicos y prostitutas, es decir más de lo mismo; técnicas contrainsurgentes ensayadas por anteriores gobiernos.