El Senado estadounidense inició ayer una semana crucial para la suerte de la reforma migratoria, en medio de intensas negociaciones entre demócratas y republicanos para alcanzar los votos necesarios para su aprobación.
El llamado «voto de procedimiento», que permite someter un proyecto de ley al pleno del Senado, es determinante para la reforma migratoria: si supera ese obstáculo con el apoyo de una decena de republicanos, tendrá la vía abierta para su aprobación por ambas cámaras dominadas por los demócratas.
El apoyo de parte de los republicanos es necesario a fin de lograr los 60 votos reglamentarios para abrir formalmente el debate sobre el proyecto de ley, ya que los demócratas sólo tienen 51 de los 100 escaños en el Senado.
«Estamos a la expectativa de ver si se alcanza un acuerdo antes del miércoles», explicó a la AFP Federico de Jesús, portavoz del jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, que introdujo la pasada semana un proyecto de reforma, idéntico al aprobado hace un año por la misma cámara.
«Si no se llega a un acuerdo, Reid va a seguir adelante con el debate, con la ley que se presentó el año pasado» y pedir el miércoles la apertura del debate, añadió el vocero.
Para tratar de lograr un compromiso, Reid aceptó dar 24 horas adicionales a los negociadores y postergar la votación hasta el miércoles.
En cambio, el dirigente demócrata mantuvo el mismo plazo de dos semanas para aprobar la reforma antes del fin de semana del Día de los Caídos, que se celebrará el próximo lunes 28 de mayo y que coincidirá con un receso de una semana en el Congreso.