El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció ayer la compra de dos refinerías de la petrolera brasileña Petrobras por US $112 millones, en el marco de su política de nacionalizaciones iniciada hace un año con los hidrocarburos.
La operación concretada tras arduas gestiones fue confirmada desde Brasilia, que se mantuvo atenta a las negociaciones, por el ministro brasileño de Energía, Silas Rondeau.
La transacción comercial involucra a las refinerías Villarroel (Cochabamba) y Elder (Santa Cruz) que procesan un promedio de 40 mil barriles diarios de petróleo y abastecen la totalidad de la demanda interna de gasolina y el 70% de su requerimiento de diésel.
Petrobras admitía, inicialmente, permanecer como socio minoritario en el negocio, pero tomó la decisión de vender la totalidad de sus acciones tras el anuncio oficial, el domingo pasado, de que la estatal boliviana YPFB asumiría también el control sobre las exportaciones de crudo reconstituido y gasolina blanca de las dos refinerías.
Este anuncio le significa a Petrobras una pérdida de ingresos de unos 70 millones de dólares al año, que ahora serán captados por el Estado boliviano.
La perspectiva del negocio permitió a Morales afirmar que «era más económico recuperar refinerías e invertir para que produzcan gas y otros productos derivados del gas y petróleo» en un discurso pronunciado en la casa de Gobierno.
La empresa petrolera había dado un plazo hasta este jueves para que Bolivia decida la compra de las refinerías, antes de iniciar una demanda judicial, en protesta por el control de la exportación de petróleo reconstituido.
El gobernante izquierdista destacó la mañana del jueves «ese desprendimiento del presidente Lula de devolver las refinerías al pueblo boliviano».
«De verdad que (el precio de las refinerías) ha bajado bastante: las primeras propuestas (de Petrobras) eran de 200 millones de dólares, llegaron a 153 millones de dólares, la penúltima fue de 135 millones de dólares y ahora 112 millones de dólares», manifestó.
Petrobras compró en 1999 las dos refinerías por 104 millones de dólares, según datos oficiales.
El mandatario destacó el sesgo político de las negociaciones «por encima del tema económico»
La complejidad de las negociaciones con Petrobras, que controla dos importantes megacampos gasíferos bolivianos, provocó desencuentros con Brasilia y con el presidente Lula.
El martes el presidente brasileño dijo que no hay inconveniente en vender a Bolivia dos refinerías de la brasileña Petrobras siempre que La Paz pague un «precio justo» por ellas.
«Si no es pagado el precio justo buscaremos nuestros derechos», declaró Lula.
El miércoles Lula señaló que la oratoria radical de Morales puede dañar la relación entre los dos países.
«Evo tiene que pensar que al hacer un discurso para su gente, tiene que tener en cuenta que tiene socios. Y que por lo tanto su discurso no puede truncar una relación histórica entre Brasil y Bolivia», dijo Lula.
«Pienso que la necesidad de radicalización oral es incompatible con la necesidad de sentido común de quien gobierna», agregó Lula.
Morales replicó que con el Lula «jamás nos van a enfrentar (..) es imposible que nos vayamos a enfrentar».
Petrobras es la mayor empresa extranjera de Bolivia aunque quedó en condición de prestadora de servicios tras la nacionalización de los hidrocarburos decretada hace un año por Morales.
Bolivia exporta unos 27 millones de m3 diarios de gas natural a Brasil.