Seis civiles afganos murieron y otras 37 personas resultaron heridas, entre ellas cuatro soldados estadounidenses, en un atentado suicida con carro bomba reivindicado por los talibanes que tenía por blanco una caravana de las fuerzas internacionales que circulaba por la carretera que lleva al aeropuerto de Kabul.
El presidente Hamid Karzai, actualmente en Dakar para asistir a la cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), «condenó firmemente el ataque terrorista» y en un comunicado se mostró «profundamente entristecido».
Según el comandante de la policía regional de Kabul, el general Salim Ahsas, hubo seis muertos en este atentado, todos ellos afganos, pese a que el ataque tenía por objetivo «las fuerzas de la coalición, que no sufrieron ninguna baja».
Un portavoz de las fuerzas internacionales, bajo mando estadounidense, el coronel Davis Johnson, indicó que hubo «cuatro soldados de la coalición que viajaban en el convoy que habían resultado heridos aunque no gravemente».
El ministro afgano de Salud, Sayed Mohammad Amin Fatimi, explicó por su parte que había habido 33 heridos afganos. «Entre las víctimas mortales figuran además una mujer y su hija. Entre los heridos, hay cinco mujeres», señaló tras visitar el hospital.
La explosión se produjo a primera hora de la mañana, cuando esta carretera está muy frecuentada.
Según un fotógrafo de la AFP, dos vehículos civiles y el coche bomba quedaron reducidos a un amasijo de hierros ardientes y los cuerpos descuartizados de sus ocupantes yacían en la calzada.
El último atentado suicida perpetrado en Kabul, el 31 de enero, hirió a un civil. El 14 de enero, otro ataque talibán en la ciudad mató a ocho personas, tres de ellas extranjeras, en el hotel de lujo Serena, que tenía la reputación de ser un lugar seguro.
También el jueves, en el centro del país, tres policías murieron y otros cuatro resultaron heridos en la explosión de un artefacto de fabricación artesanal al paso de sus vehículos.
Un portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahed, reinvidicó los dos ataques.
El miércoles, los talibanes habían perpetrado otro atentado suicida contra un convoy canadiense de la OTAN en la ciudad de Kandahar, al sur, en el que murió al menos un civil y dos personas, una de ellas un militar canadiense, resultaron heridas.
En este antiguo feudo del movimiento radical, se cometió el 17 de febrero el atentado más sangriento de la historia del país, con un centenar de muertos durante un espectáculo de lucha de perros.
En 2007, un total de 140 atentados suicida se cometieron en este país.
Finalmente, la coalición anunció el jueves la muerte de 12 talibanes y el arresto de dos sospechosos en una redada en el distrito de Garmsir, en la provincia de Helmand, al sur del país.
Derrocados en 2001 por una coalición internacional, los talibanes libran una batalla sin tregua contra el actual gobierno y los cerca de 60.000 soldados extranjeros que lo apoyan.