Decenas de miles de palestinos de la franja de Gaza, sometidos desde hace una semana al bloqueo israelí, cruzaron de nuevo hoy a Egipto para abastecerse por segundo día consecutivo, después de que la valla fronteriza fuese parcialmente destruida con explosivos.
El lugar en donde hace dos días dos muros y una cerca metálica dividían la ciudad de Rafah, hoy parecía un abarrotado zoco, donde bajo un sol radiante los palestinos aprovechaban esta excepcional oportunidad para salir de Gaza libremente.
Chiringuitos improvisados vendían falafels a una jovial multitud que se dirigía a Egipto para comprar alimentos y otros productos a precios más bajos que los practicados en Gaza.
Ayer en la madrugada, hombres armados y enmascarados habían efectuado varias brechas en el muro de cemento situado en el lado palestino para echar a tierra después una cerca metálica que marca la frontera propiamente dicha y destruir pedazos de otro muro de cemento que se encuentra en territorio egipcio.
Enfrentados a la penuria de productos de primera necesidad en Gaza a causa del bloqueo impuesto desde el 17 de enero por Israel en represalia por los disparos de cohetes sobre el sur israelí, los palestinos comenzaron a cruzar a Egipto ayer y siguieron haciéndolo toda la noche y hoy en la mañana.
Según testigos, muchos comercios de la parte egipcia de Rafah -ciudad situada a caballo entre Gaza y Egipto- quedaron literalmente vacíos. Y en El Arich, localidad situada en el norte del Sinaí, los comerciantes comenzaron a reponer sus reservas trayendo mercancías desde El Cairo.
Además de los alimentos básicos, los palestinos de Gaza compraban cigarrillos, cemento y productos electrónicos principalmente.
Entre el bullicio, en el que los gritos de la gente se mezclaban con el balido de las ovejas y las bocinas de los automóviles, Fwsa Al Jisha, de 40 años, permanecía parada mirando a su alrededor acompañada por sus nueve hijas.
«Vine simplemente para respirar la libertad», afirma. «No he salido de Gaza desde hace mucho tiempo», agrega.
Israel decidió el bloqueo de la franja de Gaza el jueves de la semana pasada en represalia por los persistentes disparos de cohetes lanzados desde ese territorio palestino por militantes del movimiento islamista Hamas.
Pese a haber aliviado parcialmente el bloqueo el martes debido a la creciente preocupación internacional por el riesgo de una crisis humanitaria, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, se declaró decidido a mantener la presión sobre Gaza mientras se sigan lanzando cohetes contra Israel.
En los últimos 10 días, el ejército israelí efectuó operaciones en Gaza en las que murieron más de 40 personas, principalmente militantes palestinos, mientras éstos disparaban más de 200 cohetes contra Israel, hiriendo levemente a 10 personas.
Desde junio de 2006, Israel ha incrementado progresivamente las restrucciones de entrada y salida de Gaza, después de que militantes de ese territorio capturasen a un soldado israelí en un ataque transfronterizo.
Desde entonces, el paso de Rafah -el único que no depende de Israel- ha permanecido cerrado casi continuamente.
Después de que Hamas tomase por la fuerza el control de la franja de Gaza en junio pasado, expulsando a las fuerzas leales al presidente palestino Mahmud Abas, Israel cerró este territorio permitiendo sólo la entrada de ayuda humanitaria y productos básicos.
Hoy, Israel afirmó que le corresponde a Egipto solucionar la situación en su frontera.
«No nos preocupa lo que sale de la franja de Gaza, pero sí lo que está entrando. Hamas y otros grupos terroristas aprovecharán la situación para infiltrar terroristas y armas en el territorio y una situación que ya era grave empeorará», afirmó el portavoz de la cancillería israelí, Arye Mekel.
Al menos 700 mil palestinos entraron desde ayer a Egipto a partir de la franja de Gaza, sometida al bloqueo israelí, tras la destrucción parcial del muro fronterizo, según estimaciones de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).
«Alrededor de 400 mil personas entraron ayer y al menos 300 mil lo hicieron hoy», indicó Rula Jalafawi, directora en El Cairo de la UNRWA.
Se calcula que un millón y medio de personas vive en la franja de Gaza, donde el bloqueo israelí, impuesto el pasado día 17 en represalia al lanzamiento de cohetes contra territorio hebreo, ha provocado una acuciante carestía de productos básicos.
Sus habitantes han empezado a desplazarse en masa a Egipto para abastecerse de provisiones, a precios muy inferiores a los que se aplican en el territorio palestino.
La apertura del paso de Rafah ha ofrecido al mismo tiempo a muchas personas la rara oportunidad de hacer una escapada familiar de este territorio aislado, controlado por los islamistas de Hamas desde que tomaron el poder por la fuerza en junio de 2007.
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, afirmó haber ordenado a la policía permitir el paso de los palestinos para que «compren los productos alimentarios y después regresen» a sus casas.