Segunda vuelta entre dos ex jefes de Estado


Los habitantes de Guinea-Bissau acudirán a las urnas el domingo para la segunda vuelta de la presidencial, que enfrenta a dos ex jefes de Estado, Malam Bacai Sanha y Kumba Yala, cinco meses después del asesinato a manos de militares del presidente Joao Bernardo Vieira.


En la primera ronda, celebrada el 28 de junio, Sanha, candidato del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC, en el poder), obtuvo el 39,59% de los votos, contra 29,42% para Yala, lí­der del opositor Partido de Renovación Social (PRS).

Sanha, presidente interino de 1999 a 2000, y Yala, elegido en 2000 y derrocado en 2003, ya competieron en una segunda ronda en 2000.

Las elecciones del domingo son así­ una repetición de las presidenciales de ese año, que Kumba Yala ganó con 72% de los votos.

Los comicios pretenden dar cierta estabilidad a este paí­s pobre de ífrica occidental, debilitado por la violencia polí­tica y, en los últimos años, por el tráfico de cocaí­na sudamericana que transita por la región rumbo a Europa.

En los últimos 15 años, ninguno de los tres mandatos presidenciales de cinco años concluyó normalmente en esta ex colonia portuguesa. El ejercito derrocó a Vieira en 1998 y a Yala en 2003. Y Vieira fue muerto por soldados este año.

La violencia verbal que ha caracterizado la campaña para la segunda ronda, que termina este viernes, hace temer nuevos disturbios en este paí­s inestable, exportador de nuez de cajú (anacardo) y uno de los más pobres del mundo.

Los militares expresaron su preocupación y amenazaron con «castigar severamente» a los infractores.

Para enfrentar eventuales disturbios, durante los comicios se desplegará una fuerza mixta de 4.900 hombres, policí­as, gendarmes y soldados, dijo a la AFP el portavoz la Comisión Nacional Electoral (CNE), Orlando Vieiga.

Estados Unidos, Canadá, Japón y Gran Bretaña han llamado a la realización de una segunda vuelta con «calma y transparencia».

Las dos vueltas electorales han sido totalmente financiadas por la comunidad internacional, por un monto total de 5,1 millones de euros (7,2 millones de dólares).

Unos 150 observadores internacionales serán también desplegados el domingo, según el CNE, para esta vuelta que debí­a realizarse el 2 de agosto pero que fue adelantada al 26 de julio para evitar un importante motivo de abstención: las labores agrí­colas de la estación.

La tasa de participación en la primera vuelta cayó a 60%, el nivel más bajo registrado nunca en Guinea-Bissau, sobre todo si se lo compara con el 82% de las elecciones legislativas de diciembre y el 79% de la última presidencial en 2005.