Según calificaciones y conducta


Es una especie de dí­a de pago para estos liceales de Washington, que acaban de recibir su primer cheque por buenas calificaciones y buena conducta.


Cada dos semanas, pueden ganar hasta 100 dólares, según un preciso barómetro en el cual las notas en matemática, ciencia e historia-geografí­a cuentan de la misma manera que el comportamiento y la asistencia a clases.

«Voy a comprarle algo a mi primita por su primer cumpleaños», declaró Kenny Coffin, de 11 años, alumno de sexto. «Voy a poner un poco en el banco y gastar el resto en ropa y zapatos», se entusiasma por su parte Jai Carson, de 13 años.

Ubicados en las gradas del gimnasio, alumnos y profesores del liceo de Shaw, situado en un barrio de bajos recursos de Washington, escuchan atentamente el discurso del alcalde Adrian Fenty, que acudió para entregarles su primer cheque desde el lanzamiento del programa.

«Â¿A todos aquí­ les gusta ganar dinero?», afirma. «Sí­í­í­», exclaman los adolescentes.

En total, se entregaron 137.813 dólares a los 15 liceos participantes de la ciudad, con el objetivo de mejorar el nivel. Un estudio de 2007 del Centro nacional para estadí­sticas sobre la educación mostró que de las 11 mayores aglomeraciones de Estados Unidos, los establecimientos públicos de Washington tienen los peores resultados en matemática y lectura.

La mitad de los 2,7 millones de dólares que financian este programa piloto de un año proviene de la ciudad de Washington, y la otra mitad del laboratorio sobre desigualdades en Estados Unidos de la universidad de Harvard. Roland G. Fryer Jr, economista y director de este laboratorio, que creó el programa, se unió al alcalde para la ceremonia.

«Cuando estaba en segundo, dejé un tiempo la escuela para trabajar en la calle. Instauramos este programa en Washington (…) para que no tengan que hacer esa elección», dijo a los liceales.

Estos jóvenes viven en barrios en los que es difí­cil encontrar ejemplos de éxito en los estudios como fuente de inspiración y motivación en la escuela, explicó. De ahí­ la idea de apoyarlos con dinero.

Según el director del liceo, este dinero puede realmente hacer la diferencia para estos jóvenes provenientes de familias de ingresos modestos. Aunque es difí­cil, según él, evaluar el impacto del programa sobre el éxito escolar de los alumnos. No obstante, por lo pronto la asistencia a clase se habrí­a duplicado.

«En la medida en que los alumnos ganen su dinero, empezarán a comparar lo que ganan con sus compañeros y creo que el poder de este programa aumentará», aseguró.

Los cheques individuales son distribuidos al final de la ceremonia. En el conjunto del programa, el 90% de los alumnos recibió algo, con un promedio de 43 dólares por alumno. En el liceo de Shaw, un error informático arruinó un poco la fiesta. La asistencia y el comportamiento no fueron tomados en cuenta en la suma final.

«Al principio estaba un poco decepcionado y luego un profesor nos explicó lo que habí­a pasado», contó Kenny, muy buen alumno, que recibió solo 56 dólares. Tras ser ajustada, la suma deberí­a elevarse a 80 dólares. «No pensaba ganar los 100 dólares porque falté una vez», confió. «Hay uno que ganó solo dos dólares. Estaba decepcionado porque habí­a hecho esfuerzos de participación».

Cada uno emplea sus métodos para ganar lo más posible: «El año pasado habrí­a conversado y jugado en los corredores hasta que sonara la campana», recordó Jai Carson. «Hací­a bromas, ahora lo hago menos».

«Trabajé más duro para tener buenas notas en historia», explicó Dominique Watson, de 13 años, alumna de cuarto.

Jay y Dominique estaban decepcionados por su primera «paga». La próxima promete ser más jugosa si esta vez la asistencia y el comportamiento son tomados en cuenta.