Los gobiernos han mentido tanto a través del tiempo, que sobran los dedos de una mano para contar las reuniones que hayan dado resultados verdaderos y positivos en busca del bien común de los guatemaltecos. La inmensa mayoría han sido diálogos coyunturales. Aquellos que por conveniencia de una o más partes han concertado medidas con las que la población siempre ha salido perjudicada. Si han sido para las mentadas «reformas tributarias», se han acordado impuestos en que los gobiernos logran llevar más dinero a sus arcas para satisfacer sus aviesos fines y los empresarios por su parte puedan trasladarlos tranquilamente a los contribuyentes. ¿Entonces, cómo quieren que la población a estas alturas se sienta confiada para que con un «pacto de nación» vayan a solucionarse sus problemas, cuando a través de la historia tan sólo ha habido componendas para satisfacer intereses creados?
Al pueblo se le han prometido sin fin de cosas a través del tiempo. No hace mucho, se decía necesitar más dinero para comprar las medicinas de los hospitales, pero cuando lo tuvieron en sus manos sirvió para comprarlas más caras, aduciendo sinnúmero de inciertas razones, beneficiando claro está, a quienes financian las campañas electorales del mandamás. Cuando se ha satisfecho la necesidad de contar con más agentes de seguridad, ¿se ha logrado que la población se sienta más segura, a pesar de la «graduación» de miles de ellos? Al contrario, sólo vemos más guaruras cuidando a los privilegiados de siempre, inclusive a quien dice ser el líder máximo sindical del magisterio nacional. Y ¿de Pedro y la María qué me dicen?, ¿no siguen por las calles temblando del miedo porque en cualquier momento les arrancan el morral con el poco de pisto logrado en el mercado?
Suena muy bonito prometer mejor gobernabilidad, readecuar el presupuesto, reactivar la economía, como que se revisarán los ejes de la educación y de la salud pero, ¿aparte de ser promesas básicas sólo útiles para hacer más propaganda, alguien podrá guardar un mínimo de confianza porque este gobierno vaya a cumplirlas, por mucho que prometa satisfacer la petición de Castresana? Si dentro de las decisiones que se adoptaran se creara el sistema para que el pueblo pudiera revocar el mandato presidencial al no cumplir con sus deberes y responsabilidades, especialmente un estricto plan de austeridad, seguramente que otro sería el cantar pero, con un Congreso que se asemeja más a una escuelita de párvulos repleta de niños de la calle, no sólo por su ignorancia e ineficacia, falta de preparación y educación, ¿qué otra cosa más, aparte de seguir en las mismas puede esperar la población de los mentados diálogos que nacen de la coyuntura, en la que el partido en el poder ansía perpetuarse al menos cuatro años más y por la otra parte, cómo se quita el pencazo de pagar más impuestos?