¿Seguir probando a ver qué sale?


Cuando me enteré leyendo columnas de opinión del criterio que no serí­a mala idea probar si las municipalidades pudieran asumir la responsabilidad de brindar la seguridad ciudadana, porque la Policí­a Nacional Civil es una entidad fallida, como que el tiempo pasa y todo sigue igual o peor, me dejó la sensación de estar cayendo de la sartén a las brasas, porque serí­a jugar un albur innecesario y porque las entidades sugeridas no son precisamente las más eficaces. Las cartas de recomendación de Su Muni y la de Mixco y otras más no son válidas para descentralizar en ellas tan importante y vital función, puesto que los resultados logrados hasta la fecha en materia de tránsito vehicular son muy similares a las de la Policí­a Nacional. ¿No salimos todos los dí­as a la calle corriendo enormes riesgos de no regresar?

Francisco Cáceres Barrios

Si me dijeran que dichos alcaldes son igualitos a Rudolph Giuliani ex alcalde de Nueva York otro serí­a el cantar, pero la realidad de Guatemala es distinta. Ni se les ha visto capacidad de gestión ni el liderazgo indispensable. Desde hace más de 50 años no se habí­a apreciado tanto desorden, anarquí­a e incapacidad para hacer cumplir la ley de tránsito en la zonas 1, 2, 11 o 10, solo para citar algunos ejemplos y ¿qué decir de la accidentalidad a lo largo de la Calzada Roosevelt o en las rutas de y hacia San Cristóbal?.

Debemos ir al fondo de los problemas. Los nuestros devienen de la politiquerí­a tradicional para seleccionar a los funcionarios y empleados públicos, salvo raras excepciones, ¿no es esa la queja popular generalizada cada vez que se arman los equipos de trabajo? Lo confirma el Informe-Barómetro recientemente presentado, en el que se concluye que el sistema de contratación no garantiza la selección por mérito, sino se prioriza el clientelismo y el nepotismo, aparte que hay continuos cambios en el personal administrativo y técnico de las dependencias a tal punto, que la Ley de Servicio Civil resulta igual a la Carabina de Ambrosio. El nombramiento del cuarto encargado de seguridad, apenas en 18 meses del gobierno de Colom lo demuestra y si hacemos una somera evaluación a quienes desempeñan cargos municipales, no digamos a los agentes de tránsito, estarí­amos en las mismas condiciones.

No me opongo a la descentralización por sí­ misma, la que en diversas ocasiones y situaciones ha dado buenos resultados. Por ejemplo, si sabemos que la Policí­a Nacional ha sido campo fértil para fines politiqueros, intereses creados, corrupción a todo nivel y tráfico de influencias ¿por qué no crear una entidad que la haga funcionar alejada de tan deleznables propósitos?, ¿por qué contar con consejos consultivos de seguridad ciudadana totalmente inefectivos? Con seguir empeñados en buscar a quién le tiramos la chibola en vez de entrar al fondo del problema, no vamos a evitar hundirnos cada vez más.