La Obamanía se ha hecho patente en Guatemala. No hay chapín que deje de comentar que los gringos por primera vez en su historia eligieron a un presidente de raza negra, aunque juran que no son racistas; abundan quienes pretenden que los países latinoamericanos, en especial Guatemala, deje de ser el traspatio de los Estados Unidos; que debiera acabarse el mal trato a los emigrantes y que el TLC se incline de una vez todas a pagar mejor nuestros productos; como que dejen de ser tan exigentes en andarle poniendo peros a nuestras linduras agrícolas.
Seguimos sentados, recostados o encamados viendo solo lo que tenemos enfrente, la radio, televisión, periódico o revista sin ponernos a pensar qué hay detrás de cada medio de comunicación o servicio noticioso para asegurar que ¡ahora sí! Se acabaron las botas tejanas, las imposiciones internacionales, de andar pagando los platos de la economía y finanzas norteamericanas que otros rompieron o dejar de tratar a los terroristas como se merecen, para hacerlo como si fueran niños de primera comunión.
Maravilloso, me sigue sorprendiendo ser tan ingenuos de creer que por el solo hecho de haber nacido en el rincón más lindo del mundo, nos merecemos las más grandes consideraciones, beneficios, ventajas y privilegios, sin pensar siquiera por un momento que no somos su principal objetivo y que mejor sería estar imbuidos todos en hacer que nuestro país sea grande, próspero, justo y equitativo por nuestro propio esfuerzo, esmero y dedicación.
Disculpen si no participo de la algarabía de beneficios Obamísticos. Aunque eso no significa mantenerme informado de lo que hizo y sigue haciendo un gringo de origen humilde que logró sobresalir por sus virtudes carismáticas y empeño por superarse, sin falsedades o demagogia, con tal de asumir la guayaba más grande del mundo. En otras palabras, creo que lo gringos podrán tener muchas esperanzas en su nuevo presidente, pero que nosotros, teniendo bien puestos los pies sobre la tierra debiéramos entender que, si no creamos mejores condiciones para nuestra población, nuestra gente va a seguir yéndose a la tierra del Tío Sam para alcanzar el llamado «sueño americano», porque aquí, no se puede, por tanta maldad e ignorancia de nuestros políticos para crear las bases sustentables de nuestro desarrollo en los campos económicos, sociales y políticos.
Por favor, dejemos de lado esa inútil actitud de estar solo viendo lo que tenemos enfrente, en vez de ponernos manos a la obra para hacer una patria mejor, porque eso de sólo andar con una mano tendida, ni nos ha dado mayores beneficios y sí contradice el lógico razonamiento de que uno y nadie más que uno, es el autor de su propio destino.