Los secuestros y los homicidios del narcotráfico no dan tregua en México pese a las promesas y compromisos adoptados por todas las autoridades nacionales ante la indignación popular por la incesante violencia.
«Yo no permtiré que secuestren a México», dice un aviso radial que llama a participar en una gran marcha contra la inseguridad el sábado en México, reflejando el hastío social frente a la ola de secuestros y los crímenes por las disputas de los mercados entre los cárteles de la droga.
El presidente, Felipe Calderón, reconoció anoche que la violencia ligada al narcotráfico y la inseguridad son un «cáncer» que no se atendió a tiempo y que se ha dejado crecer, aunque consideró que su gobierno realiza esfuerzos por erradicarlo.
«Sé que México enfrenta un gran problema de seguridad. Este es un cáncer que se ha venido incubando durante años y al que no se le dio la debida atención, pero es un cáncer que vamos a erradicar», dijo Calderón en un mensaje televisivo.
El secuestro y asesinato de un adolescente de 14 años, al parecer perpetrado por policías, detonó una repulsa generalizada que forzó una cumbre nacional contra la inseguridad en la que los tres poderes del Estado y grupos civiles se comprometieron a cumplir en determinados plazos unas 80 medidas contra la inseguridad.
Pero México volvió a conmoverse en las últimas horas cuando una madre clamó, en plena vía pública, por la vida de su hija secuestrada hace casi un año y les ofreció a los captores la recompensa pactada.
«El acuerdo sigue en pie, solamente devuélvanme a mi hija (Silvia Vargas) y ustedes tendrán su recompensa», dijo a los medios Silvia Escalera en la avenida principal de Ciudad de México y ante un anuncio que cubre la fachada de un hotel con el mismo mensaje y una foto de la joven de 18 años, hija además de un ex alto funcionario.
Hoy, un joven de 19 años y dos hermanos que habían sido secuestrados aparecieron asesinados en los estados mexicanos de Baja California (noroeste) y Veracruz (este) respectivamente, informó la prensa.
Según cifras oficiales, en el período enero-julio de 2008 fueron raptadas 323 personas en el país aunque académicos aseguran que son 400, mientras que en todo 2007 se perpetraron 438 secuestros.
Tampoco se detiene la violencia del narcotráfico, que ha dejado en las últimas horas ocho muertos en Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, donde dos cárteles se disputan el trasiego de drogas hacia el vecino del norte.
De los ocho asesinados en Ciudad Juárez, la ciudad más violenta de México, cinco eran integrantes de una familia que asistían a una reunión en un rancho.
En el estado de Chihuahua unas 800 personas han sido asesinadas en 2008, la gran mayoría en Ciudad Juárez, a raíz de la disputas entre los cárteles de Sinaloa, a cargo de Joaquín «Chapo» Guzmán, y el de Juárez, liderado por Vicente Carrillo.
También en la frontera con Estados Unidos fueron hallados hoy tres cuerpos decapitados junto a sendas cabezas calcinadas en un basurero clandestino de Tijuana, Baja California (noroeste), reportaron autoridades estatales.
El gobierno federal ha desplegado 36 mil militares en los estados más afectados por las acciones del narcotráfico, lo que no ha impedido que en el transcurso de 2008 unas 2.600 personas hayan sido ejecutadas, según recuentos de la prensa.
En su mensaje, Calderón dijo que de septiembre de 2007 a junio de 2008 han sido detenidas más de 22 mil personas vinculadas con el crimen organizado y se decomisaron más de 11 mil armas, pero admitió que la violencia se cobró en ese lapso la vida de más de 100 policías federales, 62 soldados y cinco marinos.