Los secuestros en el país son parte de un problema que se incrementa cada día, aunque las autoridades se mantienen herméticas para profundizar en este tema, no es un secreto que varias personas quedan marcadas por esta causa, o en el peor de los casos pierden la vida.
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El pasado 30 de abril la Sección Antisecuestros de la Policía Nacional Civil, liberó a una joven de 24 años a quien plagiarios tenían encerrada en un autohotel ubicado en la 0 calle y 35 avenida, Colonia Toledo, zona 7.
Los aprehendidos por este delito fueron José Mario Mendoza Navas y Estuardo Santos de León, ambos de 21 años y un menor de 16. A estas personas se les incautó una pistola 9 mm.
Las autoridades policíacas indicaron que posiblemente la joven fue víctima de abuso sexual por sus captores, quienes a cambió de su liberación exigían a su familia Q25 mil; asimismo indicaron que en el lugar de detención de los individuos se localizó un auto en el que se presume utilizaban para trasladar a otros secuestrados.
Sin embargo, aunque la víctima de esta historia pudo relatar lo sucedido, hay quienes ya no tienen la opción de hacerlo, tal es el caso de Verónica García de Martínez, quien fue raptada, torturada y asesinada.
El 23 de septiembre último, García salió de su casa ubicada en San Miguel Petapa, hacia el colegio ubicado en el mismo sector. Horas más tarde la familia recibió una llamada donde unos hombres exigían Q4 millones para liberar a la mujer. Se logró negociar y reducir la exigencia a Q500 mil, al final se acordó el rescate por Q57 mil.
Pese a que la familia de la víctima realizó el pago, García fue dejada en libertad, pero en un estado de salud delicado. Al parecer García fue víctima de golpes y abusos. Fue localizada en la aldea Relleno de Villa Canales, y aunque sus familiares intentaron salvarle la vida, la mujer murió en un centro asistencial.
Estos relatos ya forman parte de la cotidianidad de los guatemaltecos. La muerte o las secuelas traspasan la frontera de quien los vive en carne propia, provocando que la sociedad se mantenga en zozobra.
Carlos Ortiz, de la Liga de Higiene Mental, indicó en una ocasión, que un secuestro puede afectar mucho en una persona, ya que vive en constante tensión y paranoia, a consecuencia de lo que le sucedió.
El profesional añadió, que incluso a quien se le secuestra no puede concebir el sueño con facilidad, porque recuerda constantemente lo acontecido, además, que su autoestima se debilita, por los malos tratos que recibió de sus plagiarios. Una persona muy afectada, podrá recuperarse con terapias psicológicas, dijo.
Ortiz manifestó que a estos síntomas de ansiedad se les conoce en Psicología como «estrés postraumático», asimismo, destacó que no todas las personas superan con la misma facilidad que otras los secuestros, incluyendo los familiares, hay quienes pasan varios meses para reponerse de este tipo de tragedias.