Dos hombres que se identificaron como miembros de Al-Qaeda secuestraron hoy un avión comercial turco con más de 140 personas a bordo pero se entregaron en una ciudad del sur de Turquía, poniendo fin de manera pacífica a cinco horas del drama.
«Contactamos a los secuestradores y negociamos con ellos. Su rendición fue negociada a través de métodos que no quiero detallar», dijo a periodistas el ministro del Interior turco, Osman Gunes.
El secuestro «terminó sin necesidad de una operación», añadió. Un equipo de respuesta rápida de la policía fue convocado en caso de que fracasaran las negociaciones, acotó.
Gunes identificó a uno de los secuestradores como Mehmet Resat Ozlu, de nacionalidad turca, y al otro como Mommen Abdul Aziz Talikh, que posee un pasaporte sirio pero se cree es de origen palestino.
La agencia de prensa Anatolia dijo que Ozlu, un estudiante universitario de 25 años de la parte turca de Chipre que sólo Turquía reconoce, tiene 27 años, mientras Talik tiene 25 años.
La policía turca detuvo asimismo a una tercera persona, uno de los pasajeros, como sospechoso de ser cómplice de los secuestradores, indicó Alattin Yuksel, gobernador de Antalya (sur de Turquía), donde el avión realizó un aterrizaje de emergencia.
Gunes no quiso hacer comentarios sobre informes que señalan que los piratas aéreos eran miembros de Al-Qaeda y dijo que la policía los interrogaba para conocer sus motivaciones y conexiones.
El ministro también indicó que la policía examina los contenidos de un paquete que según los secuestradores contenía explosivos. Según la prensa local, el paquete sólo contenía arcilla de alfarero.
Los secuestradores, uno de los cuales poseía un cuchillo, secuestraron la nave operada por la compañía turca Atlas Jet poco después de su despegue del norte de Chipre con destino a Estambul.
En un principio se informó que la nave trasladaba a 136 pasajeros y seis tripulantes, pero Yuksel precisó luego que los pasajeros eran 140 -incluidos ocho niños- y los tripulantes eran cinco.
Gunes sostuvo que los secuestradores pidieron a los pilotos desviar la nave hacia la capital iraní, Teherán, o Siria, pero éstos replicaron que el avión necesitaba repostar combustible y realizaron un aterrizaje de emergencia en Antalya, en la costa mediterránea turca.
Las autoridades turcas llegaron a un acuerdo inicial con los secuestradores para que liberasen a las mujeres y niños a través de la puerta delantera, pero mientras los dejaban salir, la mayoría del resto de los pasajeros logró abrir la puerta trasera y saltar fuera de la nave.
Los dos pilotos de la nave también huyeron por las puertas de la cabina.
Un pequeño número de pasajeros y tripulantes, no obstante, quedó en el avión junto a los secuestradores.
Según los pasajeros, los secuestradores hablan árabe, un poco de inglés y algo de turco. Dijeron que eran miembros de la red terrorista Al Qaida y que querían protestar contra Estados Unidos.
«Dijeron que eran de Al Qaida. Trataron de romper la puerta de la cabina», dijo a la televisión NTV Erhan Erkul, uno de los pasajeros que pudo huir.
Una mujer, Hakki Dogusoy, dijo que los secuestradores aseguraron que no lastimarían a los pasajeros. «Dijeron: ’Somos musulmanes. Ustedes también son musulmanes. No les haremos daño’», indicó Dogusoy.
Uno de los pasajeros retenido hasta el último momento en el avión, identificado sólo por su nombre de pila, Mahmut, dijo a CNN-Turk que los piratas del aire «dijeron que (querían) protestar contra Estados Unidos».
«No son agresivos. Sólo dijeron que (querían) hacer escuchar su voz», añadió.
El gobernador Yuksel dijo que los piratas pidieron a las autoridades que les enviaran nuevos pilotos y les permitieran despegar hacia Irán. Pero para ganar tiempo, las autoridades dijeron primero que debían reparar la puerta trasera de la nave y luego que debían conseguir un nuevo avión.
«Cuando les dijimos que llevaría cinco horas encontrar un avión, fueron persuadidos a rendirse», dijo a Anatolia.
Osman Gunes, ministro turco del interior.