Secuelas de los abusos cometidos por un padre


Rosendo González Gómez, de 35 años, enfrenta un proceso penal por delitos sexuales cometidos en agravio a su propia hija; los hechos contienen agravantes y ocurrieron en forma continuada.

Gerson Ortiz
lahora@lahora.com.gt

Aunque la Fiscalí­a y los querellantes aseguran que los hechos fueron constantes, la acusación refiere que el 16 de octubre del año recién pasado, la hija del sindicado, quien entonces tení­a 14 años, fue ví­ctima de violación y abusos deshonestos.

La consecuencia de esa violación fue un embarazo, hecho que se constituye actualmente como un agravante dentro del proceso de González Gómez.

La adolescente dio a luz en julio último y ella y su hijo son actualmente atendidos por la Fundación Pediátrica y viven con una hermana de la ví­ctima, según lo resuelto por un juzgado de la niñez.

La menor de edad fue ví­ctima constante de ese hecho, según lo indicado por los investigadores de ese caso.

Consulta

Maria Teresa Gaytán, sicoanalista experta en delitos sexuales contra las mujeres, indicó que a su clí­nica han llegado casos similares y que en estos es vital el apoyo de la madre de la principal ví­ctima.

La experta opinó que tanto la joven madre como el recién nacido son ví­ctimas de ese hecho, y agregó que las consecuencias de ese delito pueden preverse en el niño.

«El crecimiento y desarrollo va a ser normal, según la información que le dé la familia al niño en todo ese proceso», indicó, y añadió que aunque hay consecuencias irreversibles en ese hecho, es fundamental tomar en cuenta lo que la madre le explique mientras crece.

«Los efectos de ese hecho podrí­an comenzar a surgir cuando el niño tenga de 6 a 8 años y comience a entenderse socialmente con otros niños», explicó la analista, y reiteró que alrededor de todos los acontecimientos de esa edad, la información es muy importante.

Gaytán dijo que el agresor pudo haber actuado bajo efectos de licor y que su actitud es «psicópata». «El historial de las personas que cometen ese tipo de hechos siempre tienen elementos turbios», explicó la entrevistada.

Penas

Luis Dí­az, abogado de la Misión Internacional de Justicia, explicó que los delitos imputados a González Gómez es acusado de violación con agravación de la pena y abusos deshonestos violentos, ambos delitos en forma continuada.

El primero es sancionado con prisión, una pena máxima de prisión de 50 años, y el segundo con una máxima de 30 años de cárcel, según el Código Penal.

El sindicado permanece en prisión y será el juzgado Décimo de Primera Instancia Penal quien resuelva en los próximos dí­as si González Gómez debe enfrentar juicio por ese ilí­cito.