Con la asunción al poder del nuevo gobierno se han promovido actos de apoyo para darle respaldo en el arranque de su gestión desde varios sectores. Diversos son los grupos que dieron su soporte a Otto Pérez Molina y a su equipo desde antes que llegaran a la administración del Estado.
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Ahora que ocupa la primera magistratura del país, en primera instancia, goza del espaldarazo -aunque algunos quizá lo llamarán por otro nombre-, de los empresarios organizados del país. Si bien no de todos en su conjunto, si de parte de los que están asociados en la Cámara de Industria de Guatemala, por ejemplo, cuyo Presidente -quien también es el Vice del Cacif-, ofreció a Pérez Molina, de forma pública, en uno de los eventos organizados por los industriales, el liderazgo de su sector, con el cual, desde su perspectiva, lograr hacer de Guatemala un mejor país.
Sin embargo, también existe apoyo de parte de algunos comerciantes agremiados, que argumentan que con el nuevo gobierno hay un ambiente con expectativas positivas de parte del empresariado para la inversión.
Adicionalmente, la nueva administración gubernamental goza de la aprobación de la mayoría en el Congreso de la República, que le valió dar vida a un Ministerio para llevar acabo parte de las propuestas electorales, que integra en una sola institución todos los programas sociales del gobierno central. La creación de una nueva cartera, que no ocurría desde hace poco más de diez años.
Siempre en el Parlamento, contó con el beneplácito necesario para avanzar en reformas a leyes que desde hace tiempo urgían para tratar al menos de solventar la parte fiscal, que luego de varios años, ha llegado a niveles quizá insospechados en otro momento. Que sean la solución ideal, eso es otra cosa.
En suma, el gobierno parece contar a escasos dos meses de gestión, con la bendición de la mayor parte de sectores organizados de la sociedad, aunque claro que hay algunos que por el momento no es tanto que le estén dando su apoyo, sino que aún guardan el beneficio de la duda. Además, también hay quienes creen que los gobernantes deben dejar de lado los discursos que más que políticas de gobierno –y ojalá de Estado- parecieran simplemente retórica de campaña política.
Por eso, la opinión que también interesa y probablemente sea la más importante y que sobresale de las demás, es la que tiene el resto de la población, porque si algo es cierto, es que las personas más próximas a los gobernantes -en este caso asesores, empresarios y diputados oficiales- son las que les muestran los aspectos más positivos que tiene la gestión que el mandatario y su equipo llevan a cabo, dejando de lado, incluso, las críticas más constructivas, como puede ser el caso que ya existían iniciativas de ley respecto de temas de transparencia en el Congreso y, en lugar de intentar que se avanzara en ellas, se presentaron nuevas iniciativas que correspondían al mismo asunto.
En conclusión, es importante que el nuevo gobierno, de forma acertada, tome en cuenta la opinión de la población que le llevó a la victoria en las urnas, para tener los pies bien puestos en la tierra, y luego de los 46 meses que hacen falta de gestión, los resultados que se ofreció y los que se fueron labrando en el camino, sean de beneplácito general y no solamente de parte de algunos sectores muy específicos.