Se vinieron abajo los cálculos especulativos


Los guatemaltecos somos muy dados a dejarnos llevar por los chismes que sin ninguna base práctica, mucho menos certeza, sólo sirven para perder más la credibilidad de un proceso electoral. En la primera vuelta hubo candidatos que «repartieron el cuero antes de haber matado al venado», aunque bien sabido es por todos que eso no es la primera vez que sucede, pues llevamos tiempo de estar oyendo de los partidarios y hasta de los mismos candidatos quejas, lamentos y reclamos porque los resultados de alguna encuesta no coinciden con las propias o aquellas elaboradas antojadizamente por el consejero polí­tico de su campaña, lo que viene a provocar invariablemente un sonoro fiasco y palmo de narices.

Francisco Cáceres Barrios

Pero la final, a definitiva, la verdadera consulta popular, también llamada «Elecciones Generales» del pasado 9 de septiembre se trajo abajo todas las falsas ilusiones de quienes dejándose llevar por el criterio de los integrantes del cí­rculo que invariablemente rodea a los candidatos de cualquier puesto de elección popular les dicen: «Â¡No te desanimes!, ¡adelante!, ¡lo último que se pierde la esperanza!», en fin, toda una gama de apoyos incondicionales que finalmente lo único que logran es terminar de ocultar la dura, triste e inflexible realidad.

Hablando de la primera magistratura, solo Colom y Pérez o Pérez y Colom, como usted quiera colocarlos en su orden de preferencia, van a disputar en la «segunda vuelta» la tenencia de la poltrona presidencial de los próximos cuatro años. No caben entonces más sueños de grandeza, sino enfrentar la dura y triste realidad: nuestra pobreza, el cúmulo de necesidades, carencias, una enorme lista de problemas que tendrán que resolverse de una u otra manera, pues de lo contrario se darán el mismo 14 de enero de 2008 el retopón, que no es otra cosa que las sempiternas medidas de hecho que nos tienen a todos hasta el copete.

Toca a nosotros los comunicadores sociales no perder el norte en nuestro recorrido por el camino de la democracia. Llegó la hora de dejar de lado la especulación para concentrarnos en la urgente necesidad de saber de propia boca de los finalistas el origen de los fondos empleados en su campaña; cómo van a hacer para desarrollar sus planes, la manera que van a manejar los fondos públicos, promover el empleo, dar más seguridad y oportunidades de desarrollo y progreso a la ciudadaní­a en general.

Dejando de lado los sobados eslogan propagandí­sticos verdes de la «esperanza» y anaranjados de «mano dura» los electores debiéramos estar mejor informados para hacer la mejor selección, ¿qué hay detrás de las campañas negras?, ¿especulaciones o cortinas de humo? Porque ya basta de dimes y diretes. Necesitamos saber la verdad, tomando en cuenta que quienes hipotecan al paí­s no son los presidentes, sino los que les damos el chance.