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Lamentablemente, el significado de esta palabra ha sido reemplazado por otro: la cantidad de dinero que se puede recibir por una adopción. Según información recabada de la Fundación Sobrevivientes, una adopción podría significar un negocio de 30 mil dólares para abogados, traductores y secuestradores involucrados en este «millonario negocio».
Estadísticas recientes, dadas a conocer por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y Casa Alianza en una audiencia sobre este fenómeno en Washington D.C., Estados Unidos, dan cuenta que en el 2006, 4 mil 837 niñas y niños guatemaltecos fueron dados en adopción a familias extranjeras, principalmente en Estados Unidos, y las estadísticas del 2007 hasta el mes de agosto reportan 2 mil 271.
Guatemala es el país donde más niños son dados en adopción en relación con su población; diariamente son autorizadas aproximadamente 18 adopciones. Según la Fundación Sobrevivientes, un aproximado de 5 mil infantes han sido robados con fines comerciales en el país.
Las organizaciones señalaron que el 97.3 por ciento de las adopciones se hacen a través de notarios, quienes actúan sin ninguna supervisión. Podría deducirse que la adopción en Guatemala es un negocio tan lucrativo porque es legal y permitida, ya que actualmente la legislación guatemalteca no cuenta con una ley que regule dichas adopciones.
La Ley de Adopciones ha sido una ley que ha estado entrampada en el Congreso desde hace 18 años, y este año una vez más pasará sin ser ni siquiera revisada, primero con excusas de parte de los congresista que no querían convertir el tema en algo político por las elecciones. Y ahora con la excusa que se deben de conocer otras leyes con más prioridad, y la Ley de Adopciones se revisará posiblemente hasta enero del próximo año.