Italia afirmó hoy que ampliará su contingente en Afganistán después de que Washington anunciara el despliegue de otros 30.000 soldados, un esfuerzo que el comandante de las fuerzas extranjeras sobre el terreno dijo que aportará sus frutos a mediados de 2010.
Italia, que ya tiene desplegados a 2.800 militares en Afganistán, indicó que enviará entre 500 y 1.500 soldados más en 2010, convirtiéndose así en uno de los primeros países aliados en responder al llamamiento de Estados Unidos para que se sumen a un último gran esfuerzo para combatir a los talibanes.
«La cifra de 1.000 es un promedio», que «está relativamente cerca de la cifra que será definitiva», explicó a la AFP un representante del ministerio italiano de Defensa.
El resto de aliados de Estados Unidos en el seno de la OTAN examinarán la cuestión el viernes en Bruselas, durante el segundo día de una reunión de ministros de Relaciones Exteriores, en la que participará la secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton.
Además de Italia, países como Gran Bretaña (1.200 soldados) y Eslovaquia (250) ya habían prometido reforzar su contingente, mientras que Polonia podría decidir el envío de otros 600 militares y España, de 200.
Albania también decidió aportar su grano de arena con unos 80 efectivos.
Mientras algunos países se movilizaban en apoyo al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el parlamento alemán debatía la extensión del mandato de sus 4.300 soldados, el tercer mayor contingente desplegado en Afganistán después de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Pero Alemania no tiene previsto incrementar sus fuerzas en lo inmediato, a la espera de una conferencia sobre Afganistán que se celebrará en Londres a fines de enero.
Tampoco Francia, pese a expresar su apoyo a la iniciativa estadounidense, parece interesada por el momento en movilizar nuevas tropas, mientras que el ministro turco de Defensa, Vecdi Gonul, expresó sus «reservas» sobre la posibilidad de que sus soldados participen «en los combates», según la prensa nacional.
Ankara estaría en cambio dispuesta a enviar soldados adicionales para misiones de entrenamiento de las fuerzas afganas.
Por ahora, Washington espera de sus aliados de la OTAN un esfuerzo de entre 5.000 y 7.000 soldados suplementarios, mientras que el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, explicó el miércoles tener asegurados unos 5.000 hombres, entre miembros de la organización y países terceros como Corea del Sur o Georgia.
También al margen de la OTAN, Rusia dijo el jueves que está «dispuesta a apoyar» los nuevos esfuerzos de Estados Unidos y garantizará la circulación de tropas así como el entrenamiento de fuerzas de policía.
El incremento de las tropas extranjeras en Afganistán forma parte de una nueva estrategia diseñada por el comandante de las fuerzas internacionales, el general estadounidense Stanley McChrystal, para proteger a los civiles afganos y atajar la insurgencia talibán.
McChrystal afirmó el jueves en Kabul que el refuerzo militar, destinado tanto a formar a las fuerzas de seguridad afganas como a luchar contra los talibanes en el sur y el este del país, recogerá los primeros frutos a partir de mediados del año próximo.
«Creo que de aquí al próximo verano (boreal), constataremos importantes progresos en materia de seguridad. En un año, podré decirles si nuestra estrategia es verdaderamente eficaz», dijo el general a diputados afganos.
Por ahora, la nueva estrategia inquietó al vecino Pakistán, que pidió «aclaraciones».
«Estamos estudiando esa nueva política. Necesitamos aclaraciones», declaró el jueves en Londres el primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani.