Se suaviza crisis polí­tica desatada por asesinato de Bhutto


La crisis polí­tica parecí­a remitir hoy en Pakistán un dí­a después del aplazamiento de las elecciones, aceptado por la oposición, y la solicitud de ayuda extranjera para investigar el asesinato de la lí­der opositora Benazir Bhutto.


Tras una semana de violencia callejera y de una extrema tensión polí­tica, la Comisión electoral de Pakistán postergó ayer hasta el 18 de febrero las legislativas previstas inicialmente el 8 de enero, alegando la muerte de Bhutto en un atentado suicida.

Estos comicios son cruciales para la única potencia nuclear conocida del mundo musulmán, un paí­s de 160 millones de habitantes del que está muy pendiente la comunidad internacional por miedo de que se sumerja en el caos.

En un discurso a la Nación ayer, el presidente Pervez Musharraf, quien llegó al poder tras dar un golpe de Estado en 1999, llamó de nuevo a la unidad nacional para «combatir a los extremistas» y celebrar elecciones «en paz».

«El aplazamiento era inevitable y la decisión de la Comisión Electoral estaba justificada», dijo el jefe del Estado.

Los dos principales movimientos de la oposición –el Partido del Pueblo Paquistaní­ (PPP) de Bhutto y la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N) del ex primer ministro Nawaz Sharif, han decidido participar en los comicios pese a haber criticado el aplazamiento y pedido garantí­as de seguridad para los candidatos.

La fijación de una fecha definitiva complació asimismo a Estados Unidos, que ha convertido a Musharraf en su principal aliado en la región en su «guerra contra el terrorismo» desde finales de 2001.

Salvo imprevistos, el clima polí­tico deberí­a templarse en los próximos dí­as para recuperarse de la conmoción nacional causada por el asesinato de la ex lí­der Benazir Bhutto dos meses después de que regresara del exilio y muriera, según Musharraf, a manos de «los terroristas» islamistas.

Para investigar su muerte, el jefe del Estado solicitó ayuda a Gran Bretaña, que eviará «antes del final de la semana» un equipo de forenses.

Ayer, el gobierno paquistaní­ se mostró por primera vez abierto a aceptar una cooperación exterior en las pesquisas, como le propuso Francia y la Unión Europea, después de haber desestimado una investigación de la ONU, una hipótesis que también desecharon otros paí­ses como Estados Unidos y Francia.

Musharraf fue reelegido para un segundo mandato el 6 de octubre tras una controvertida elección por sufragio indirecto de los Parlamentos nacional y provinciales salientes que le eran ampliamente favorables.

Su poder, cada vez más contestado, se debilitarí­a aún más si la oposición ganara las legislativas.

«El gran rol polí­tico de Juan Carlos fue el momento en que decidió renunciar a casi todo su poder para dar paso a una monarquí­a democrática. Esto es fundamental, y sin este dato, no se puede entender nada.»

José Peña

catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de San Pablo-Ceu