Varias organizaciones de mujeres se reunieron en la sede del Archivo Histórico de la PN, en un acto de solidaridad con Gladys Monterroso, quien fue víctima de secuestro y tortura. Las activistas criticaron que, luego de la acción violenta, la sociedad no manifestó su apoyo a la afectada directa.
lahora@lahora.com.gt
María Dolores Marroquín, del Colectivo de Mujeres Feministas, señaló que pese a que Monterroso fue quien sufriera el atropello en su dignidad como persona, organizaciones sociales, comunidad internacional y otros sectores expresaron su solidaridad con el Procurador de los Derechos Humanos, esposo de la víctima.
Según la activista, con ese comportamiento la sociedad evidenció que continúa teniendo una concepción machista sobre las mujeres, puesto que las mismas siguen siendo consideradas «una propiedad de los hombres».
La acción simbólica se llevó a cabo durante esta mañana en la sede del Archivo Histórico de la desaparecida Policía Nacional (PN), en el salón La Rosaleda, que fue inaugurado recientemente para honrar la memoria de las mujeres víctimas durante el conflicto armado interno.
Clima de terror
Marroquín dijo que durante los últimos meses en el país, se ha incrementado la violencia contra la población en general y particularmente contra las mujeres, tratando de «sembrar un clima de terror», que justifique las medidas de represión y coerción por las fuerzas policiales y militares del Estado.
Las mujeres congregadas expresaron su rechazo al sistema que pretende usar sus cuerpos como «un campo de batalla». «Nuevamente se utiliza el cuerpo de las mujeres como campos de batalla donde los hombres libran sus guerras, conquistan territorios de poder y sacan sus botines», señalaron.
Las activistas reiteraron su demanda exigiendo respeto y su derecho a una vida sin violencia. «Debemos levantar nuestras voces porque no queremos que nuestros cuerpos sean usados por el sistema para crear este ambiente de terror», refirieron.
Características particulares
Marroquín también manifestó que la violencia que se sufre en el país tiene características particulares cuando se da en contra de las mujeres, porque además de ser secuestradas sufren vejámenes sexuales y físicos que no le son inflingidos a los hombres, como en el caso de Monterroso.
«Consideramos importante resaltar que la sociedad trata de ocultar y justificar este tipo de agresiones, aduciendo que se deben a delitos pasionales, o porque las mujeres somos las que provocamos por estar en un lugar determinado, por vestir de manera particular o por estar vinculadas con ciertas personas», puntualizaron.