Bagdad acusó a Washington hoy de querer obligarle a firmar el proyecto de acuerdo que debe poner fin a la ocupación estadounidense en Irak antes de que termine 2011, y que el gobierno iraquí quiere modificar.
El gobierno iraquí reaccionó enérgicamente a las declaraciones del jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el almirante Michael Mullen, alegando que había hecho declaraciones «inapropiadas» y que no podía «forzar» a Irak a firmar un convenio negociado desde hace meses.
«El gobierno iraquí está profundamente preocupado por las declaraciones del almirante Michael Mullen en las que advierte a los iraquíes contra las consecuencias de un rechazo para firmar el acuerdo de seguridad con Washington», declaró el portavoz del gobierno iraquí, Ali Al Dabbagh.
«No es correcto (de la parte de Mullen) forzar a los iraquíes y es inapropiado hablar a los iraquíes de esta manera», añadió el portavoz.
Mullen advirtió ayer a Bagdad que se arriesgaba a sufrir «pérdidas de graves consecuencias» si el país no firmaba con Washington el acuerdo sobre la presencia de fuerzas norteamericanas en el país.
«Se nos está acabando el tiempo», dijo el almirante, refiriéndose al Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas Militares (SOFA, por sus siglas en inglés), sobre el marco legal de las tropas estadounidenses en Irak más allá del 31 de diciembre de 2008.
Al final de este mandato, las fuerzas de seguridad iraquíes «no estarán preparadas para garantizar su propia seguridad», precisó Mullen.
El secretario norteamericano de Defensa, Robert Gates, también había advertido que la ausencia de un acuerdo rápido con Bagdad tendría «consecuencias dramáticas».
El general iraquí Qassim Atta, portavoz de la comandancia para las operaciones de seguridad en Bagdad, afirmó que las fuerzas iraquíes eran «capaces de garantizar la seguridad en todo el país».
«Las fuerzas de seguridad ya están listas, sobre todo después de haber aumentado en hombres y en calidad. Ya controlamos 11 de las 18 provincias iraquíes y pronto controlaremos el resto», dijo el general Atta.
Este vivaz intercambio de declaraciones se produjo tras la decisión del gobierno iraquí de proponer modificaciones a un texto que Washington presentaba como definitivo, pero que tal como está no tiene posibilidades de ser aceptado por el Parlamento iraquí.
El texto prevé el final de la ocupación estadounidense con la retirada total de las tropas de aquí a finales de 2011, y permite a la justicia iraquí juzgar a soldados estadounidenses acusados de crímenes graves cometidos fuera de sus bases y cuando no se encontraban en misión.
El proyecto prevé también que los iraquíes puedan pedir que algunas tropas estadounidenses se queden para asegurar el entrenamiento del ejército iraquí más allá de 2011.
Según un influyente diputado, Abbas Bayati cinco de los 31 artículos del proyecto plantean problemas al gobierno.
El texto debe ser más preciso sobre la fecha del retiro estadounidense, según Bayati, quien recalca igualmente que la cuestión de la inmunidad de los soldados estadounidenses «no corresponde a las necesidades de los iraquíes y causa suspicacia».
«Algunos temen que la formulación sobre la presencia ulterior (a 2011) de las tropas para el entrenamiento de las fuerzas iraquíes pueda ser un medio para prolongar la ocupación de manera ilimitada», declaró el ministro de Ciencias y Tecnologías.
«Se han logrado muchos progresos, pero debemos tomarnos nuestro tiempo para estudiar atentamente ese acuerdo ya que compromete el futuro de nuestro país», añadió.