Más de 200 delegados de la congregación general de los jesuitas celebran desde hoy en Roma el llamado «cónclave» de la influyente Compañía de Jesús, fundada en 1534 por San Ignacio de Loyola, para la elección del Prepósito General, popularmente conocido como «el Papa negro».
En total 222 delegados, de los cuales 218 tienen derecho a voto, en representación de los casi 20 mil jesuitas del mundo, definirán igualmente durante varias semanas las líneas de comportamiento de la congregación.
La 35 Congregación General fue abierta hoy con una misa en latín seguida de lecturas bíblicas y oraciones en lenguas modernas en la iglesia de Jesús, en el corazón de Roma, donde reposan los restos del santo fundador.
La reunión fue convocada por el padre Peter Hans Kolvenbach, actual Prepósito General, quien inesperadamente renunció después de 25 años al frente de la Compañía, pese a que el cargo es vitalicio.
La homilía de inauguración fue presidida por el cardenal Franc Rodé, prefecto del Vaticano de la Congregación para la Vida Consagrada, quien invitó a los jesuitas a sentir «amor por la iglesia y por sus jerarquías».
«Con tristeza e inquietud veo también un creciente alejamiento de la Jerarquía», aseguró el religioso, quien invitó a los jesuitas a «amar la iglesia en toda la extensión de la palabra», dijo.
«Es la segunda vez en la historia de la Compañía que se reúne una congregación general para elegir un nuevo Prepósito General viviendo todavía el predecesor», subrayó Rodé.
«La elección de un nuevo Prepósito General tiene un valor fundamental para la vida de la Compañía, no sólo porque su estructura jerárquica centralizada concede constitucionalmente al General plena autoridad para el buen gobierno, la conservación y el crecimiento de todo el cuerpo de la Compañía, sino también porque, como dice San Ignacio (…) así como sean los superiores serán (…) sus inferiores», recordó el purpurado.
Para el cardenal, los jesuitas aceptaron el «desafío» de representar a «la vanguardia para transmitir la verdad eterna al mundo moderno con el lenguaje de hoy» y pidió que se «vigile» la doctrina en los textos y publicaciones de la congregación.
El purpurado no citó a los teólogos jesuitas Jacques Dupuis y John Sobrino, sancionados recientemente por el Vaticano por su visión de Cristo.
Al término de la misa, el «general» saliente, padre Kolvenbach, alumbró una vela frente a las reliquias del santo, un gesto que será realizado en todas las iglesias del mundo a cargo de jesuitas.
A la salida de la misa, uno de los delegados de Italia, Vincenzo Liberti, interrogado sobre los favoritos al importante cargo, señaló que deberá ser una figura que prosiga la línea de Kolvenbach y refuerce el espíritu misionero de la Compañía.
Entre los nombres que circulan como candidatos figuran el indio Lisbert DSouza; India es un país con fuerte presencia de jesuitas, que cuenta allí más de 4 mil miembros y 16 provincias.
El puertorriqueño Orlando Torres, el mexicano José Morales Orozco y el australiano Mark Raper también figuran en la lista de personalidades junto con los europeos Ignacio Echarte (español, vasco como San Ignacio) y el italiano Franco Imoda, ex rector de la Universidad Gregoriana.