Se reanudan enlaces aéreos


Georgia restablece hoy vuelos a Rusia tras 16 meses de bloqueo, como primer paso de distensión diplomática, aunque la relación entre los dos paí­ses sigue crispada por el deseo de Tiflis de entrar en la OTAN y por el apoyo de Moscú a dos territorios separatistas.


La compañí­a Georgian Airlines debí­a efectuar el martes por la noche su primer enlace entre Tiflis y Moscú, tras 16 meses de bloqueo impuesto por Rusia. La aerolí­nea rusa Aeroflot reanudará los vuelos el jueves.

«La reanudación de los vuelos directos (…) es un paso positivo que Georgia celebra sinceramente. Espero que sea un primer paso pero no el último», declaró el jefe de la diplomacia georgiana, David Bakradze.

En octubre de 2006, Rusia suspendió sus enlaces aéreos, terrestres y marí­timos con Tiflis, tras la detención en Georgia de cuatro oficiales rusos acusados de «espionaje». Moscú instauró ese mismo año un embargo al agua mineral y al vino georgiano.

Queda aún mucho por hacer para reducir la presión rusa sobre Georgia, ex república soviética de cinco millones de habitantes, duramente afectada por este embargo y por la incesante tensión debida a la polí­tica prooccidental de su presidente, Mijail Saakashvili.

«El restablecimiento de los enlaces aéreos no significa un deshielo en las relaciones ruso-georgianas. Rusia no hará más concesiones mientras Georgia no cambie su polí­tica», sostiene el politólogo ruso Mijail Aleksandrov, del Instituto de Paí­ses de la Comunidad de Estados Independientes (CEI, la ex Unión Soviética menos los paí­ses bálticos).

«Georgia debe entender lo que es más importante para ella, la entrada en la OTAN o su unidad (territorial) con las repúblicas separatistas» de Abjasia y Osetia del Sur, respaldadas por Moscú, señala este experto.

Rusia está especialmente molesta por el deseo de Georgia de entrar en la Alianza Atlántica.

«Ningún Estado puede estar satisfecho de tener a miembros de un bloque militar al que no pertenece cerca de sus fronteras», consideró el presidente electo de Rusia, Dmitir Medvedev, en declaraciones el martes al diario británico Financial Times.

Tiflis espera ser admitida a principios de abril -durante la cumbre de la OTAN en Bucarest- en el Plan de Acción con vista a la Adhesión (MAP), considerado como la última etapa antes de la entrada en la Alianza Atlántica.

Rusia teme que tras su integración en la OTAN, Georgia se convierta en «un caballo de Troya, capaz de desestabilizar la situación en el Cáucaso ruso», explica el politólogo ruso Alexei Vachenko.

Durante la segunda guerra de Chechenia en 1999, Moscú ya habí­a acusado a Georgia de ocultar a independentistas chechenos en su territorio.

Y desde la declaración de independencia de Kosovo (que se separó de Serbia, un paí­s aliado de Moscú), Rusia sostiene que el caso puede servir de precedente para Abjasia y Osetia del Sur.

Dmitri Rogozin, embajador de Rusia ante la OTAN, advirtió a principios de marzo que Georgia podí­a prepararse para la «separación» de sus territorios independentistas si entra en la Alianza Atlántica.

La Duma, cámara baja del Parlamento ruso, pidió el viernes al gobierno que examine la posibilidad de reconocer la independencia de estas dos regiones si Georgia intenta entrar en la OTAN o utiliza la fuerza para controlar los territorios rebeldes.