Se reanuda juicio


Reinicio. Alí­ Hassan al-Majid, más conocido como Alí­ el Quí­mico, deberá acudir al reinicio de su juicio, en donde podrí­a terminar en condena al igual que su medio hermano Saddam Hussein. (AFP / La Hora)

El juicio de Alí­ Hassan al Majid, apodado «Alí­ el Quí­mico», hombre de confianza del ex dictador Saddam Hussein, se reinició hoy ante el Alto Tribunal Penal Iraquí­, donde es juzgado por su papel en la represión de una insurrección chií­ta en 1991.


La audiencia tuvo lugar en la «Zona Verde» de Bagdad, en presencia de Ali Hassan al Majid y de los otros 14 acusados.

«Alí­ el Quí­mico», de 66 años, es juzgado por crí­menes contra la humanidad durante la mortí­fera represión de una insurrección chií­ta en 1991. En esa época era comandante de las divisiones de la Guardia Republicana en el sur del paí­s y también fue ministro del Interior y ministro de Defensa.

Este primo de Saddam Hussein debe su apodo al uso de armas quí­micas contra los kurdos en los años 1980, crí­menes por los cuales ya fue condenado a muerte. Su apelación fue rechazada el 4 de septiembre, y según la ley iraquí­, será ahorcado en un plazo de 30 dí­as.

El lunes un testigo anónimo, que declaró tras una cortina negra, contó la muerte de su hijo, ejecutado el 25 de marzo de 1991 en un estadio de Basora (sur). Su otro hijo, quien también estaba prisionero, le contó lo que habí­a sucedido.

«La gente era ejecutada en el estadio por grupos de 25. En total, unas 200 personas fueron asesinadas. Ali al Majid estaba allí­ cuando mataron al primer grupo de 25. Partió dando la orden de matar a todos los otros», afirmó este testigo.

«Yo no estaba en Basora», desmintió enérgicamente «Alí­ el Quí­mico», de aspecto fatigado, que habí­a adelgazado y entró al tribunal apoyándose en un bastón.

Unos 100.000 chií­tas fueron masacrados en marzo de 1991 por la guardia republicana después de la sublevación en el sur del paí­s, alentada por el presidente norteamericano George Bush padre contra Saddam Hussein.

Otro testigo contó la forma en que el 15 de marzo, vehí­culos militares y tanques rodearon la aldea de la Hussein, cerca de Basora.

«Ellos comenzaron a disparar contra las casas. Los soldados se llevaron a mis dos hijos. Capturaron a todos los hombres jóvenes de la aldea. Uno de mis hijos resistió y lo fusilaron. Lo vi con mis propios ojos. Muchas casas fueron destruidas», sostuvo este testigo, cuya casa fue demolida por las topadoras, después de ser saqueada por los soldados.

Unas 90 ví­ctimas de esta represión presentarán testimonio ante el tribunal.

Al comenzar la audiencia, un abogado de los acusados se quejó de que varios abogados de la defensa no pudo obtener protección estadounidense, y por lo tanto no se encontraban allí­ este lunes.

«Alí­ el Quí­mico» solicitó una nueva suspensión del proceso por un mes para resolver «este serio problema».

El juez ignoró este pedido y comenzó inmediatamente la audición de los testigos.

Al Majid comparece junto con Sultan Hachem al Tai, quien también fuera ministro de la Defensa, y de Husssein Rachid al Tikriti, ex subjefe de las operaciones de las fuerzas armadas.

Estos dos últimos también fueron condenados el 24 de junio a la pena capital por la masacre de unos 182.000 kurdos de Irak en 1988, y sus penas fueron confirmadas el 4 de septiembre.

«La gente era ejecutada en el estadio por grupos de 25. En total, unas 200 personas fueron asesinadas. Ali al Majid estaba allí­ cuando mataron al primer grupo de 25. Partió dando la orden de matar a todos los otros.»

Declaración de un testigo anónimo contra Alí­ el Quí­mico