Se prevé un futuro incierto para la bancada oficial


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La Bancada del Partido Patriota que sumó 63 curules en el proceso electoral se encuentra ante su mayor desafío: permanecer unida. Los problemas internos han cobrado tal fuerza que se prevé un abandono de varios diputados el próximo año.

Ana González
agonzalez@lahora.com.gt

El Partido Patriota logró millones de votos que le permitieron asegurar 62 curules en el Congreso. Si bien, no fue suficiente para ser una aplanadora sí aseguró ser la principal fuerza en el parlamento. Logró mantener una distancia numérica, ya que se separa de la oposición por 32 escaños.

Sin embargo, lejos estaban de ser una bancada disciplinada, los primeros meses no reflejaron las disputas internas, pero con el paso del tiempo quedó en evidencia los problemas de la Bancada.

En un intento por desbancar al subjefe de la agrupación Aleksander Castillo, varios diputados solicitaron su cambio. Sin embargo, la petición fue en vano y tuvieron que conformarse con la creación de dos subjefaturas, de esa cuenta fueron designados Luis José Fernández y Jimmy Ren. La decisión fue minimizada en su momento, por el jefe de bancada de la agrupación, Valentín Gramajo. “La idea es mejorar la coordinación ya que somos un grupo bastante grande. Se busca que los subjefes apoyen el trabajo de nuestro jefe de bancada Valentín Gramajo. Es una bancada y nosotros somos leales, estamos en la mejor disposición, no hay ningún tipo de problemas a lo interno” declaró en ese entonces.

Sin embargo, otros congresistas reconocieron fuera de grabación las diferencias “Tenemos problemas no podemos ocultarlos, no sé cuál será la situación el próximo año” indicó uno de los diputados. Por lo que la fuga de varios diputados no se descarta.

La diputada de Lider, Beatriz Canastuj fue la segunda en abandonar el partido luego de Maynor Cappa quien también se sumó a las filas de la Bancada Lider. La congresista señaló que su decisión se debió a la “limitación para poder fiscalizar” con su decisión, redujo a 61 el número de la bancada naranja. Estas salidas evidencian los serios problemas del partido oficial.

Desde los primeros meses del año, se confirmó la existencia de cinco grupos. Uno leal a Roxana Baldetti, otro a Otto Pérez. Un tercer grupo afín a Alejandro Sinibaldi, otro es llamado satélites por no tener una dirección establecida y el quinto grupo integrado por los exeferregistas.

“La competencia política entre Roxana Baldetti, Gudy Rivera y Alejandro Sinibaldi es lo que ha provocado los roces” confirmó una fuente cercana a los diputados. De manera que el rumbo de los diputados parece incierto, algunos hablan de esperar la designación de las presidencias de comisiones para salir de la bancada y otros mencionan la asamblea general para decidir su futuro político. El cambio de partido a temprana hora no es nuevo, la UNE también tuvo que lidiar con ello finalizando el primer año de gobierno cuando 10 diputados renunciaron, con ello redujeron de 49 a 39 congresistas.

TRANSFUGUISMO A FLOR DE PIEL
Más de 40 diputados decidieron abandonar el partido que los postuló. Las diferencias fueron tal que no perdieron oportunidad para sumarse a otra agrupación. El grupo más perjudicado fue la alianza UNE-GANA que luego de ganar 48 curules se redujeron a siete congresistas, la mayoría buscó en el Patriota, Lider y sino optaron por sumarse al esfuerzo que más tarde se convertiría en TODOS.

Otra de las bancadas perjudicadas fue CREO que perdió a cuatro diputados. Mientras que las que salieron ganando fueron agrupaciones como la de Lider que luego de sumar 12 curules aumentó a 33 convirtiéndose en la segunda fuerza política en el Congreso.

Estos cambios han provocado que la sociedad civil demande reformas a la ley electoral para que los políticos respeten el voto de los ciudadanos. El informe de Desarrollo Humano del 2010 evidenció la debilidad de los partidos políticos señalando que hasta el 2007, 58 agrupaciones se habían inscrito para participar en un proceso electoral, pero 31 de ellas no sobrevivieron. Entre las razones enumeraron: falta de ideología, democracia interna y de un proyecto de largo plazo, así como falta de organización y cobertura a nivel nacional.