Se nos juntaron todos los males…


Yo no soy creyente, si no afirmarí­a que es un «castigo de Dios», lo que nos ha pasado en un año en Guatemala. Veamos: primero nos cayó encima el Stan y como siempre, la gente más pobre pagó las consecuencias y se destinaron millones de quetzales para la reconstrucción y trillones de palabras para los ofrecimientos… pero la cosa sigue igual o peor.

Héctor Luna Troccoli

Después empezó la violencia polí­tica y la búsqueda de Diógenes para encontrar el o los candidatos ideales en donde destacan muchos, pero muchos, que están involucrados con el narcotráfico y el crimen organizado. Desde candidatos a concejales, sí­ndicos, alcaldes, diputados y presidentes o vicepresidentes. Seguimos amolados y con posibilidades de que a partir del 2008 nos lleve la… fuerza de mal.

Pero sigamos. El Organismo Judicial, según reportaje acucioso presentado en Prensa Libre, no funciona en lo absoluto; el Congreso le ganó al de los «depurables»; el Ejecutivo es manejado por un grupo de empresarios amigos del presidente, lo que de paso les va a vedar (pese a su inmenso poder económico), el que por lo menos en los próximos 12 años vuelvan al poder.

Pero allí­ no queda todo, la Corte de Constitucionalidad es manejada por una mujer que tiene grandes influencias en la otra corte y sus fallos son erráticos, el Tribunal Electoral está haciendo agua y la Contralorí­a General de Cuentas a quienes pocos le dan importancia siendo la «llave mágica» para muchas cosas, no arranca.

A estos resumidos males falta el otro, que solo en Guatemala puede pasar: en menos de cuatro meses dos bancos quebraron y dejaron prácticamente en la lipidia a ahorrantes, grandes o pequeños, que igual, confiaron en un sistema bancario corroí­do por el óxido de la corrupción e ineficiencia y protegido por las más altas autoridades, al extremo que Berger «felicitó» a Willy Zapata por su desempeño, en tanto las autoridades anteriores de la Junta Monetaria siguen como «angelitos de primera comunión».

Pero hay dos casos patéticos recientes que terminan de sumirnos en la depresión: uno el atasco vial en la capital que se debe particularmente al ensanchamiento desmedido de las aceras en un paí­s donde los carros no caben en las calles, a la Policí­a Municipal que en lugar de aligerar el tránsito lo embotella, a la colocación (como en Vista Hermosa), de conos y otros objetos que agudizan el tránsito, el despliegue excesivo de los de la PMT que se dedican a cuidar semáforos (como en el entronque de la calzada La Paz, Lourdes y zonas 5 y 16), y para cerrar con broche de oro: el Transmetro.

Solo nos faltaba la venida del diablo como dijo don Hugo Chávez de Venezuela: George W. Bush nos hará el «honor» de visitarnos después de tratar como basura a cientos de miles de chapines y latinos y de declarar «guerras santas» para tener más poder económico. ¡Que el Supremo Arquitecto del Universo nos proteja y que Berger en un gesto de dignidad le diga otra mentira más: que no lo puede recibir porque está muy ocupado…!!!!!!