Una considerable cantidad de policías acompañados de elementos del Ejército de Guatemala salieron hoy a las calles como parte del plan de seguridad para las elecciones generales del país a realizarse el próximo 9 de septiembre.
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Un despliegue de 18 mil 500 agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), mil académicos de la institución policial y 11 mil miembros castrenses comenzaron hoy los patrullajes de seguridad en la ciudad capital y municipios con el objeto de prevenir hechos de violencia dentro del proceso electoral en el país.
La ministra de Gobernación, Adela Camacho de Torrebiarte, indicó que «fueron suspendidos todos los descansos o vacaciones de quienes laboran para la fuerza de seguridad pública hasta nuevo aviso».
Plan de acción
La gran cantidad de efectivos militares y de la PNC realizará operativos en los 30 municipios, en los cuales pudieran existir hechos de violencia y aumentarán el patrullaje en las carreteras y sucursales del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
De Torrebiarte señaló que «los policías están en disposición de evitar el bloqueo de carreteras que puedan impedir el desarrollo de las elecciones».
Con el plan especial de seguridad para las elecciones se nombró también alerta máxima institucional, puesto que para la ejecución de éste se cuenta con el cien por ciento del recurso humano policial, refirió el Ministerio de Gobernación.
Cecilio Leiva, ministro de la Defensa, resaltó que se enviarán tropas a los municipios en los que se puedan dar disturbios tanto antes como después de las elecciones o durante el desarrollo de las mismas.
Punto de vista
La acción asumida por el actual gobierno con respecto a la utilización de las fuerzas militares para la tarea de seguridad ciudadana ha sido fuertemente criticada por los sectores sociales y movimientos de derechos humanos.
El último informe de seguridad del Centro de Estudios de Guatemala (CEG) resalta que «una característica de los procesos electorales en Guatemala, al igual que en la mayoría de los países latinoamericanos, es que lo ideológico partidario es desplazado por la personalización de la política, en el caso guatemalteco prevalece una visión conservadora de derecha con características autoritarias y represivas».
Pese a las críticas, los candidatos de los diferentes partidos políticos coincidieron en la utilización de las fuerzas combinadas (Ejército y PNC) como una alternativa única de la eliminación de la violencia y el crimen organizado.