La Cancillería registra un incremento de retornos voluntarios desde Estados Unidos. Habitantes del occidente del país viajan con más frecuencia a México en busca de trabajo.
lahora@lahora.com.gt
El flujo migratorio no se detiene. Mientras disminuye la población que viaja hacia Estados Unidos, se incrementa el número de familias que parten rumbo a México.
Parte de la razón está en la política migratoria de ambos países, que distan en cuanto a la protección legal que ofrecen y el respeto a los derechos humanos que garantizan a los extranjeros.
Miguel íngel Ibarra, vicecanciller, señaló que la situación de los indocumentados en EE.UU. se torna más complicada a la vez que se agudiza la crisis económica y se elevan los índices de desempleo.
De esa cuenta, la Cancillería reportó un incremento en los retornos voluntarios de migrantes guatemaltecos desde el año pasado, cuando se anunció la desaceleración económica global.
El funcionario no detalló el número de solicitudes de migrantes para retornar a Guatemala, sin embargo aseguró que cada semana se reciben decenas y la demanda es mayor cada vez.
La oferta laboral cayó y ahora las opciones disponibles son menos favorables para los trabajadores, y por otro lado, la persecución de los indocumentados continúa a pesar del inicio de un nuevo gobierno con visión demócrata.
EN Mí‰XICO
La situación de los indocumentados es distinta en el sur de México, refiere Ibarra, quien recientemente visitó el consulado guatemalteco en el estado de Chiapas.
El funcionario asegura que los programas migratorios del gobierno federal de México permiten a las familias guatemaltecas atravesar la frontera para obtener empleos en condiciones justas.
De esa cuenta, ya se registraron más de 30 mil guatemaltecos en la «Casa Roja», el centro donde obtienen una credencial como trabajadores temporales, que forma parte de las acciones de una política de migración ordenada.
Pese a ello, Ibarra sostiene que «esa no es ni la mitad» de los guatemaltecos que parten hacia México, ya que una cantidad superior atraviesa la frontera con su familia y sin complicaciones legales.
Ibarra asegura que el gobierno mexicano demostró voluntad para fortalecer la legislación y las medidas para contrarrestar los flagelos de los que son víctimas los migrantes durante su recorrido interfronterizo.
Sin embargo, la trata de personas y las acciones arbitrarias de la Policía todavía son una amenaza para quienes intentan cruzar la frontera.
DIFíCIL REGRESO
A criterio de Ubaldo Villatoro, de la Mesa Nacional para las Migraciones, el regreso de los migrantes desde EE.UU. de forma voluntaria o involuntaria siempre conlleva distintas consecuencias negativas.
«Luego de trabajar arduamente para instalarse en un país, es difícil tener que dejarlo todo y empezar de nuevo», refiere el activista.
La desintegración familiar e inestabilidad emocional de sus miembros, son parte del resultado de la migración.
Sin embargo, reconoce que las deportaciones forzadas resultan más dañinas para los guatemaltecos, debido a los abusos cometidos por los agentes migratorios en complicidad con «un sistema injusto que permite la violación de los derechos humanos».
A la fecha se estima que 2 mil 316 guatemaltecos han sido deportados por vía terrestre desde México, y 2 mil 681 por vía aérea desde Estados Unidos.
Según Ibarra, «es paradójica la situación de los migrantes» debido que a los interesados en la repatriación voluntaria, las autoridades migratorias estadounidenses se los han impedido.
Mientras que por otro lado, se realizan redadas para arrestar y expulsar a quienes tienen un empleo y consiguen un lugar para vivir cómodamente. «Es una situación difícil que se debe abordar políticamente», puntualiza Villatoro.
UBALDO VILLATORO,
Menamig