Se ha roto el tabú, pero ahora viene lo difícil


Oscar-Clemente-Marroquin

Apenas un mes después de haber asumido el poder, el gobierno de Otto Pérez Molina logró lo que otros regímenes intentaron sin éxito durante la historia del país, es decir, la aprobación por el Congreso de una propuesta de reforma fiscal que fuera más allá de tapar el agujero del momento.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt

 


De hecho, se rompe un tabú que ya se tenía como axioma en el sentido de que cualquier gobierno que intentara una reforma fiscal se vería condenado al fracaso por las oposiciones terribles de los grupos de poder en el país.

Sin embargo, creo que ahora es cuando viene lo fundamental y lo difícil, puesto que como ocurre con tantos pasos positivos en la vida social, esto puede ser no sólo una victoria pírrica sino, además, un precedente irrepetible si no se produce en forma rápida la aprobación de leyes muy severas contra la corrupción que sirvan para impedir que los recursos adicionales que el Estado tendrá a su disposición por la reforma se consuman en el mar de corrupción que es lo que caracteriza a nuestra administración pública.

Difícil saber qué se negoció en el Congreso para lograr los votos necesarios para aprobar en una sola lectura y de urgencia nacional la reforma conocida como de modernización tributaria. Ciertamente no es el ideal de una reforma fiscal que se oriente a ampliar la base de contribuyentes mediante la formalización de la economía, ni se distingue por el principio de absoluta justicia para que quien gane más sea quien pague más. Pero repito que la aprobación marca un hito que puede ser una enorme diferencia entre la Guatemala del futuro y la del pasado, puesto que el país necesita más recursos para invertir en la solución de sus deficiencias estructurales que condenan a nuestros niños, de entrada, a un subdesarrollo físico y mental por la ausencia de alimentos suficientes para garantizarles un crecimiento propio de cualquier niño del mundo.

El gobierno asumió un compromiso con el pueblo para impulsar la aprobación de las leyes contra la corrupción y el enriquecimiento no sólo ilícito sino inmoral de los funcionarios y empresarios que participan de los negocios corruptos con el dinero público. Ahora tiene que empujar con la misma vehemencia y celeridad, la aprobación de esas leyes para que se puedan fiscalizar de mejor manera los recursos y se pueda librar una lucha frontal contra la corrupción. En este caso la necesidad de usar todas las baterías para atacar sin piedad ni misericordia a los sinvergüenzas es imperativa, puesto que en la corrupción está el origen y la raíz de todos nuestros males, desde la impunidad generadora de violencia, hasta la ausencia de eficientes programas de salud y educación.

Los que por principio ideológico han sostenido que no hay que pagar impuestos porque éstos son un despojo que el Estado hace a los particulares, han de estar vistiendo luto en este día porque la aprobación en el Congreso significa una estrepitosa derrota a su absurda tesis, pero los que creen en la necesidad de que los impuestos sirvan para impulsar y financiar el desarrollo mediante el combate a la pobreza, no pueden soltar las campanas al vuelo, porque hace falta mucho por hacer y para redondear la reforma fiscal hay que aprobar esas leyes que nos permitan como sociedad enfrentar las mañas tan arraigadas que sirven para esquilmar el erario.

No debemos bajar la guardia, y ahora los de la bancada Lider, si tan comprometidos con el país se quieren mostrar, tienen que realizar una interpelación rápida del Ministro de Finanzas para que la misma no se convierta en obstáculo para discutir y aprobar las leyes contra la corrupción.