Los gestos, las palabras y hasta el tono de voz tienen mucho que ver con el éxito de un líder, no digamos del lugar en donde se originan sus razonamientos. De ahí la importancia vital que tiene que el Presidente de un país no parta de la primera, sino hasta cuando haya madurado mental y totalmente la idea que desea compartir con quienes se quiera comunicar. Lo recientemente vivido, cuando el presidente ílvaro Colom calificó de ignorantes, estúpidos y analfabetos políticos a quienes no pensamos igual que él en diversos aspectos de su administración, trajo como consecuencia el alboroto que por lógica tenía que armarse, especialmente porque no supo o no pudo puntualizar quién o quiénes habían insultado a su señora esposa o que habían consignado datos erróneos a lo que él o las dependencias gubernamentales habían hecho públicos.
No, en materia política es pecado mortal generalizar. Así como no se puede ni debe decir que todas las ONGs son corruptas, tampoco se puede asegurar que todos los columnistas somos estúpidos. Así como no se puede ni debe asegurar que todos los empresarios evaden impuestos, tampoco se puede decir que quienes opinen que los programas que están a cargo de la esposa del señor Presidente no son los adecuados para nuestras reales necesidades, tampoco se puede calificarlos de ignorantes o analfabetos políticos. Lo que menos se puede pedir de un gobernante es que puntualice y no generalice.
Creo que el presidente Colom está en libertad de acudir a cuanta estrategia crea que para su gobierno pueda resultar beneficiosa. Allá él si da en el clavo, como lo que acaba de hacer al anunciar que hay un plan de desestabilización de su gobierno y que más de alguno de sus detractores haya buscado asesinarlo. Si sus antecesores Cerezo, Serrano, De León, Arzú, Portillo y Berger también lo hicieron, no significa que esa haya sido la verdad o que a él le vaya a dar bola la misma estrategia. Pero de lo que estoy seguro es un grave error, es lanzar globitos al aire sin ton ni son. Es que eso le quita seriedad a la situación, la que por cierto se le complica cada vez más al gobierno de Colom ante tanta falta de resultados positivos en materia de salud, seguridad ciudadana, educación e infraestructura.
Del discurso que el presidente Colom pronunciara el día de su toma de posesión copié las siguientes frases: «gobernar es servir; servir oportunamente con solidaridad, servir con humildad». «…la intolerancia, la desigualdad, la discriminación, la ausencia de solidaridad, es lo que pretendemos corregir». «Queremos la unidad de país, no queremos imponerla, la unidad y la paz no se imponen, la unidad y la paz se convencen». Por ello pregunto: ¿alguien cree que tales promesas se estén cumpliendo a cabalidad?