Se está sacando de sus casillas a la población


Antes de las siete de la noche del pasado jueves 10 de diciembre, la Policí­a Municipal capitalina hizo una burda imitación de operación militar de tiempos de guerra. Cual fuerzas de ocupación, tomaron las calles aledañas al Santuario de la Virgen de Guadalupe de la zona 1, repartiéndolas antojadizamente a vendedores callejeros a cambio de ilegales arbitrios, quienes forzados pagaban ante la imperiosa necesidad de ganarse unos centavos. Simultáneamente colocaban grandes trozos de concreto armado con maquinaria pesada, según ellos, estratégicamente para impedir el paso de vehí­culos. Estrenando sus deslumbrantes cascos, los policí­as imitando a las fuerzas hitlerianas con denotada arrogancia y prepotencia, inspiradas seguramente por su comandante en jefe, eran incapaces de atender el clamor del vecindario compuesto por madres, esposas e hijos para que su abrupto bloqueo no fuera a impedir el ingreso a sus hogares de quienes se habí­an ido a trabajar todo el dí­a para lograr honradamente el sustento familiar o que dada una emergencia fuera imposible prestar auxilio.

Francisco Cáceres Barrios

Siempre he dicho que la principal causa de que el Estado guatemalteco se haya vuelto fallido, incapaz e inútil para cumplir con sus obligaciones y responsabilidades, es que los puestos claves tanto directivos como ejecutivos, se entregan a gente que desconoce hasta las carátulas de libros básicos o elementales de administración pública, ni han adquirido alguna experiencia para ocuparlos. Salvo contadas excepciones, la mayorí­a son advenedizos o lo que es lo mismo, politiqueros detrás de un hueso. De esa cuenta es que se pasan la mayorí­a del tiempo aprendiendo y al aguantador pueblo no le queda otra que soportar estoicamente errores, imprudencias, estupideces, como actos alejados de la más elemental lógica.

Así­ es que volviendo al relato del principio, las abruptas como irracionales medidas de la PMT trajeron como consecuencia, aparte de los consiguientes disgustos, molestias y gastos, que el vecindario no pudiera utilizar sus vehí­culos por varios dí­as, como que se aumentara el congestionamiento de tránsito. Es oportuno aclarar, que ningún vecino se opone al lógico bloqueo u ordenamiento en las calles adyacentes, sino hace ver lo innecesario que resulta levantar barricadas infranqueables o inamovibles, las que en vez de lograr su objetivo, hicieron agravar la situación. Es por ello que insisto en decir que ya es tiempo que nuestros funcionarios, tanto del gobierno central como en las dependencias descentralizadas comprendan que la gran mayorí­a de la población ya de por sí­ se encuentra frustrada, decepcionada e insatisfecha por la falta de positivos resultados de su gestión, lo que se agrava cuando en vez de solucionar problemas, por su incapacidad, prepotencia y abuso de poder, logran sacar de sus casillas a los gobernados. No se puede olvidar que los fines primordiales del Estado son velar por la seguridad y la libertad de los ciudadanos. Contradecir lo anterior es igual a negar la existencia del mismo Estado.