Se encarniza la contienda republicana a la Casa Blanca


Cindy McCain, esposa del precandidato republicano John McCain.

La carrera hacia la casa Blanca entre los republicanos se encuentra más abierta que nunca luego de la victoria de Mitt Romney en Michigan, pero hay un tema que unifica a todo el electorado: la profunda inquietud por el futuro de la economí­a de Estados Unidos.


El ex gobernador mormón por Massachusetts obtuvo una más que necesaria victoria en su estado natal luego de las contundentes derrotas en Iowa y New Hampshire, y así­ pudo elevar su visión de empresario que todo lo puede, en un estado que sueña con recuperase de una depresión económica.

Con diferentes candidatos ganadores en los estados que hasta ahora han votado, los republicanos fragmentados y con todo por jugar, apuntan la proa hacia las primarias en Carolina del Sur y Florida.

«Obviamente no hay un favorito, no obstante lo cual esta coyuntura no ha volteado al electorado republicano», indicó Peter Brown, director asistente del Instituto Electoral Universitario de la Universidad de Quinnipiac.

«Romney tiene la reputación de dar volteretas en temas como el aborto y otros, y ahora suena como un demócrata del «New Deal» (de los años 30) en torno al planteo para sacar del pozo a la industria automotriz en Michigan», agregó.

«Esto puede reforzar la noción de que no dirá nada para ganarse el lugar», dijo.

Ninguno de los aspirantes republicanos tiene asegurado el apoyo de los grupos que impulsaron la victoria de George W. Bush en dos elecciones consecutivas: los cristianos evangélicos, los conservadores en temas económicos y los «halcones» (lí­nea dura) de la seguridad nacional.

El senador John McCain emergió como el favorito a nivel nacional a expensas del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, pero las encuestas para los campos de batalla de los próximos estados revelan que la carrera se encuentra en un punto de quiebre… lo que lleva sí­ o sí­ al «supermartes» del 5 de febrero.

El ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, un pastor bautista e irreverente populista en temas económicos, está intentando recuperar los votos de los evangélicos, al tiempo que los republicanos se preparan para disputar este sábado su primer primaria.

Por su parte para la estrategia de alto voltaje que lleva adelante Giuliani, las primarias del 29 de enero en Florida, representan, una crí­tica prueba. El ex alcalde de Nueva York estuvo ausente de las primeras escaramuzas con la esperanza de una gran victoria el «supermartes» cuando más de 20 estados asistan a las urnas.

«La coyuntura republicana es un gran lodazal. Habrí­a que preguntarle a Giuliai si su estrategia es la correcta porque todos la califican como un desastre», comentó Bill Ballenger, editor de Inside Michigan Politics.

«El frontal estilo de McCain no funcionó en Michigan, a pesar de que mucha gente está convencida que está en lo correcto cuando dice que los trabajos perdidos no van a volver», dijo.

«Y ahora Romney, que ya ha variado sus posturas en aspectos sociales, suena como un demagogo en temas económicos. Más tarde, ahora mismo, la gente se debe estar preguntando en qué realmente cree».

Para todos los candidatos, tantos republicanos como demócratas, la economí­a suplantó a Irak entre los temas que más le preocupan, mientras una ola de embargos judiciales y despidos aporrea los sentimientos de los consumidores.

En una encuesta de Washington Post-ABC News Poll esta semana, 77% de los consultados indicaron que Estados Unidos estaba en la «ví­a incorrecta» y el 69% desaprobó la forma en que Bush maneja la economí­a.

Entre los demócratas, Hillary Clinton y Barack Ovama han lanzado planes con estí­mulos multimillonarios que, argumentan, podrí­an traer un alivio inmediato mucho mayor que las propuestas republicanas que plantean una baja en los impuestos y un gobierno más chico.