Se despabila el Colegio de Ingenieros Agrónomos


Eduardo-Villatoro-2013

Gratamente asombrado leí un manifiesto del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Guatemala, que, al parecer, después de años de silencio –salvo que no me haya percatado de lo contrario– despertó de su letargo en lo que atañe a su presunta o real indiferencia a los graves problemas nacionales, básicamente al tomar en consideración los estrechos vínculos que existen entre los profesionales de esta disciplina y la explotación de los recursos naturales, además de las características semifeudales del régimen de tenencia de la tierra.

Eduardo Villatoro


La declaración pública de esa organización gremial, emitida en ocasión de celebrarse el viernes 14 el “Día del Ingeniero Agrónomo”, resulta oportuna en vista de que aborda diferentes facetas referentes a la necesidad de promover cambios estructurales y construir un modelo de desarrollo alternativo, según sus propios términos, en consonancia con los conflictos que ocurren en casi todas las regiones del país, derivados, entre otras causas, del desprecio del Gobierno, especialmente de los Ministerios de Energía, del Ambiente y de Agricultura, a los intereses y derechos de las comunidades frente a los abusos que estas autoridades toleran y estimulan de parte de poderosas empresas transnacionales de la industria minera y terratenientes medievales…
 
Como generalmente los lectores no se detienen a ojear publicaciones de esta naturaleza, subrayo pasajes de esa proclama que enfoca certeramente el panorama nacional en lo atinente al deterioro del ambiente, que contribuye a que se acelere el calentamiento global.
 
El siguiente párrafo contiene enunciados que no por sabidos dejan de ser elocuentes: La visión economicista sobre los recursos naturales propicia su saqueo y su explotación irracional, dando lugar a una crisis socio ambiental de múltiples y complejas dimensiones que abarcan la tala inmoderada de los bosques, los altos niveles de contaminación del agua y del aire, el deterioro y erosión del suelo, la pérdida de la biodiversidad y el incremento de la vulnerabilidad de los ecosistemas.
 
Añade que los desastres naturales, como inundaciones y deslizamientos, y el cambio climático, se han convertido en fenómenos sociales y naturales recurrentes, con impactos crecientes en los activos productivos, afectando mayoritariamente a los sectores más desamparados, por su vulnerabilidad.
 
El Colegio de Ingenieros Agrónomos, después de consideraciones técnicas e ideológicas, remacha con estas sentencias: “El sistema político imperante responde a estructuras clientelares y a intereses de los poderes paralelos”, a los cuales no les importa el desarrollo de la sociedad guatemalteca, porque el Gobierno, en vez de anteponer la conveniencia de la nación y la sociedad, “protege los intereses del capital tradicional y del emergente, y de las grandes transnacionales, a costa de la vida y otros derechos fundamentales de la población guatemalteca”.
 
Se espera que esta organización no se limite a una pieza retórica aislada, sino que participe activamente en búsqueda de soluciones mediante aportes concretos.
 
(Un agrónomo llama al teléfono domiciliar de la residencia de su colega Romualdo Tishudo, en San Marcos: –¿Dónde estás?, pregunta –En la playa de Tilapa porque un tornado, generado por el cambio climático, y después del terremoto trajo mi casa hasta aquí).