Se debe enseñar la verdad, no más mitos de la Independencia


La Historia de Guatemala permite conocer aspectos de la situación social y polí­tica no dependiente de España a la cual se denominó «independencia». Las personas llamadas «próceres» fueron miembros de la oligarquí­a criolla y española que se recetaron para sí­ mismos los beneficios de una economí­a «libre» de la autoridad española.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Nuestra historia está llena de relatos que si bien están en los libros, algunos de ellos llegaron ahí­ sin comprobación alguna; y hasta el momento se carece de estudios crí­ticos formales que debatan los mitos, falsedades y ficciones que a través de los años estudiamos en las escuelas, colegios, institutos y hasta en algunas universidades.

Ojalá que las Facultades y Escuelas de Historia realizaran un Congreso, simposio o seminario con el objetivo que los historiadores guatemaltecos presenten sus ponencias, en donde se debatan los mitos más relevantes que giran alrededor de la independencia.

Uno de los artí­culos que en Guatemala ha ilustrado de manera concisa y sencilla la realidad «independentista» es el escrito por el licenciado í“scar Clemente Marroquí­n Godoy en LA HORA de fecha 14 de septiembre de 1998, cuyo tí­tulo es «Cada dí­a es más clara la Historia» donde aborda sin tapujos ni hipocresí­as la verdadera motivación del sector oligarca para refrendar sus intereses personales.

El acta de independencia de Guatemala es el primer documento oficial que excluye de manera directa al pueblo, pues en su artí­culo 1º. dice: «Que siendo la Independencia del gobierno Español, la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el Congreso que debe formarse, el señor Jefe Polí­tico la mande publicar para prevenir las consecuencias que serí­an temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo» (el subrayado es mí­o)

Las 53 personas que se reunieron por orden del Presidente de la Real Audiencia, Gobernador y Capitán General Brigadier Gabino Gaí­nza fueron Diputados Provinciales; Ayuntamiento de Guatemala; la Iglesia Católica de Guatemala; Curas Rectores de Parroquias, Universidad de San Carlos de Borromeo; Cuerpos Militares; Audiencia Territorial (lo que hoy serí­a el Organismo Judicial); y el Colegio de Abogados.

De la lectura de la lista de personas presentes en la sesión del 15 de Septiembre de 1821, se evidencia que sólo asistieron quienes pertenecí­an al aparato estatal, religioso, militar y profesionales liberales. Y como polí­ticos invocaron el nombre del pueblo, justificaron su acción para beneficio del pueblo, pero sin la representación real del pueblo.

Valdrí­a la pena estudiar algunos mitos sobre la independencia, tales como: No existió un movimiento ilustrado original en la Capitaní­a General de Guatemala que alentara la Independencia; es un mito decir que después de 1821 nació una nueva nación, pues más bien se utilizó el corte administrativo heredado de los españoles borbónicos, el cual conjuntaba regiones poblacionales mucho más heterogéneas que homogéneas; y la historia ha puntualizado que es un mito pensar que somos una nación independiente.