«Se cierne la tormenta»


Recordando la significativa frase de Winston Churchill que desde la llanura previó la gran crisis que implicó para el mundo la Segunda Guerra Mundial, la utilizo como tí­tulo, coincidiendo en parte con la preocupación que expresara el 2 de julio el Procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, al afirmar «que el gobierno carece de medidas para enfrentar la escalada de precios de alimentos y combustibles que golpea la economí­a familiar».

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

No puede ignorarse que los precios de los alimentos han aumentado, según monitoreos del Procurador, en un 17%; él manifiesta «esta crisis es grave y podrí­a generar conflictos sociales, aunque por el momento el pueblo ha estado en paz, y es un hecho para aplaudir».

Es posible que la Presidencia y el Gabinete general de gobierno estén buscando la manera de enfrentar, paliar y resolver la crisis, pero la percepción es que «no hay un plan de gobierno para hacer frente a la situación y se está dejando que los problemas se acomoden a la coyuntura».

Todos aceptamos que los guatemaltecos hoy, en un alto porcentaje, consumen menos productos alimenticios, que la pequeña y mediana empresa está expuesta al cierre de parte de los negocios, que si bien «el producto interno bruto ha crecido a más del 4%, no hay mejoras en la distribución de la riqueza», el tiempo continúa transcurriendo y la percepción que predomina en la clase media, en los trabajadores, en quienes se encuentran en pobreza y extrema pobreza, es que no se afronta la crisis por parte del Estado. Las percepciones a veces son más importantes que la realidad, es peligroso y grave si ésta no se sabe transmitir y no se logra evidenciar la verdad y los esfuerzos.

El gobierno y el Congreso deben de readecuar los ingresos de todos los asalariados para poder paliar y superar la inflación, reitero, la bonificación salarial es el primer instrumento que puede, tanto el Ejecutivo como el Legislativo, modificar; esto es de mucho más «urgencia nacional» que cualquier otra iniciativa de las que le urgen y por las que presionan algunos grupos de poder; con estos recursos se come, se ataca la desnutrición, se coloca un pequeño dique temporal para evitar pasar de la pobreza a la extrema pobreza.

Una medida que también pueden y debe implementarse es que al modificar la Ley del Impuesto Sobre la Renta, se incremente el mí­nimo vital, la renta o ingreso no afecto al pago de impuestos de 36 mil quetzales a 60 mil quetzales, respetando el hecho de la inflación y el aumento del mí­nimo que necesita una familia para poder vivir en el lí­mite de la pobreza.

A quienes les pueda molestar mi insistencia, puedo señalarles que en el gobierno del que fui parte se aumentó la bonificación salarial en un 400 por ciento adicional; por falta de acuerdo, por falta de propuesta de los empleadores que insistieron en proponer un ajuste cero, se reajustó y elevó el salario mí­nimo en un 60 por ciento; los hidrocarburos se mantuvieron a menor precio que toda Centroamérica, los precios de los productos de la canasta básica, sin recurrir a establecer precios topes, se mantuvieron a mucho menor precio que en el subsiguiente gobierno y en el actual. Estos son hechos comprobables e irrefutables. Porque querer es poder y es preferible la crí­tica por hacer que por no hacer nada.

Como ciudadano, como polí­tico, considero mi obligación insistirle a la Presidencia de la República, a los partidos polí­ticos y a los diputados, la urgente necesidad de atender, de urgencia nacional, las evidentes señales de la crisis, no hacerlo a tiempo generará una gran tormenta.