Luego que ílvaro Matus hiciera oficial su renuncia como titular de la unidad de Delitos Contra la Vida; opinaron sobre su gestión como jefe de una de las fiscalías con mayor demanda del Ministerio Público (MP).
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Ayer, Matus oficializó lo que prácticamente se asumía, tras la salida de Juan Luis Florido como jefe del MP y la posterior salida de aproximadamente seis altos funcionarios de la institución a cargo de la investigación penal; entre ellos: Patricia Lainfiesta y Jorge Luis Donado, titulares de las fiscalías de delitos administrativos y Crimen Organizado, respectivamente.
Aunque en la conferencia de prensa, Matus aseguró que su decisión se debió a razones de carácter personal y profesional; no dejó de rumorarse que José Amílcar Velásquez Zárate, Fiscal General, fue quien le pidió la dimisión.
Apreciación
Carmen Aída Ibarra, analista de la Fundación Myrna Mack, opinó que Matus ha estado «al frente de una fiscalía muy controversial y polémica porque llegan los casos de mayor impacto político y social del país», declaró.
Ibarra indicó que de casi 6 mil casos de personas víctimas de muerte violenta al año, la Fiscalía de Delitos Contra la Vida recibe más del 50%.
La entrevistada consideró que la gestión de Matus mejoró respecto a su antecesor (Byron Renato Durán), pero que «no logró llenar las expectativas de actores sociales y de la población», también refirió que su trabajo no complació a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).
Eduardo De León, analista de la Fundación Rigoberta Menchú, opinó que en medio de la salida de Matus, «prevalece una ausencia de políticas claras respecto a la persecución criminal».
Para De León, la gestión de Matus mostró carencias en la fiscalía: «que van desde los recursos hasta las capacidades», indicó.
El entrevistado también resaltó que hubo «actuaciones que quedan en entre dichos, actitudes de los operadores que responden a una supeditación externa», entre las que citó como ejemplo el caso Parlacen, donde «se debió ir un poco más lejos; el tema es siempre sobre los autores intelectuales y es por ahí donde tiene que apuntar el qué hacer de la fiscalía», manifestó.
Perfiles
Ibarra consideró que quien sustituya a Matus tendrá «una tremenda carga de trabajo por solventar», y reiteró que más de 3 mil casos llegan a esa fiscalía cada año.
La analista dijo que debe llegar un fiscal especializado en criminología, capaz de actuar con AUTONOMíA frente al influjo de ciertos grupos de poder en esa fiscalía, defender la autonomía de sus decisiones y la imparcialidad de las investigaciones y debe ser abogado penalista.
De León consideró que el próximo fiscal de delitos contra la vida «deberá tener una amplia carrera fiscal, honorabilidad, debe ser incorruptible y profesional».
El entrevistado añadió que «los retos son mayores porque hay una demanda social; una población desesperada por la impunidad y por la violencia».
2,459 casos recibió la fiscalía en 2008.
155 acusaciones presentó el MP.
636 casos son desestimados.
74 acusados son enviados a prisión preventiva.
54 de 88 órdenes de captura fueron ejecutadas.