ídolo en su país, Alemania, y figura mítica de los deportes de motor, el siete veces campeón Michael Schumacher (Mercedes) ha acaparado la atención este jueves en Bahréin, donde se disputa del viernes al domingo el primer Gran Premio del Mundial 2010 de Fórmula 1.
«Schumi» parecía incluso impresionado. El jueves por la tarde, poco antes de una rueda de prensa organizada por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), decenas de objetivos y cámaras le inmortalizaron con sus nuevos colores y la sonrisa en los labios.
Junto a él comparecieron ante la prensa otros tres campeones mundiales: el defensor del título, el inglés Jenson Button, y su compañero y compatriota en McLaren, Lewis Hamilton (2008), así como el español Fernando Alonso (Ferrari), vencedor en 2005 y 2006.
Pero sus cuatro títulos, sumados, no hacen sombra a los siete del «Kaiser» (1994, 1995, 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004), que acumula 91 victorias y 68 «pole positions», con un total de 1.369 puntos en su brillante y larga carrera.
En esa rueda de prensa también estuvo otro de los protagonistas, el brasileño Felipe Massa (Ferrari), de regreso tras su grave accidente de julio en Hungría.
Button y Hamilton, una fila por detrás de Alonso, Schumacher y Massa, se mostraron especialmente cómplices y bromearon incluso con los rumores sobre una posible enemistad en la escudería inglesa.
Schumacher tuvo que responder, una vez más, a preguntas sobre su regreso a la competición tras tres años retirado.
«Cuando llegué (a la Fórmula 1), no confiaba en poder estar al nivel de campeones como (Alain) Prost y (Ayrton) Senna. Pero me di cuenta de que sí podía estarlo… y ahora me siento un poco así», declaró la estrella germana, que dijo «respetar» mucho a sus adversarios.
La temporada de 2010 se presenta muy abierta y «eléctrica», según Button. «La competición será muy ajustada y eso la convierte en excitante», dijo el inglés. «Hacía mucho tiempo que no había tantos pilotos competitivos en monoplazas competitivos», señaló.
Incluso Alonso, por fin vestido de Ferrari tras sus últimas temporadas decepcionantes con Renault, tuvo palabras de elogio para el alemán.
«Fue una gran sorpresa cuando anunció su regreso. Pero es algo bueno para todos, para los pilotos, para el deporte, para la Fórmula 1. Como formamos parte de la Fórmula 1, eso nos ayuda también. Espero que haya un buena pelea», dijo el asturiano.
«Michael hizo historia de nuestro deporte, con sus cifras, su número de victorias, etc. Estamos todos de acuerdo de que Michael es el mejor de todos», añadió.
Entre los atractivos de la carrera bahreiní estará también ver el debut de las nuevas escuderías y de nuevos pilotos, entre ellos los brasileños Bruno Senna (Hispania) y Lucas Di Grassi (Virgin).
Por detrás de los favoritos de Red Bull (Sebastian Vettel-Mark Webber), Ferrari, McLaren y Mercedes (Nico Rosberg, además de Schumacher), se sitúan otros aspirantes, entre ellos Robert Kubica (Renault) o Rubens Barrichello (Williams), que han demostrado oficio y capacidad para dar más de un susto.
La principal ausencia será el finlandés Kimi Raikkonen, campeón mundial en 2007 y que quedó sin lugar en Ferrari con la llegada de Alonso, con lo que optó por dirigir su carrera hacia los rallies, donde participa en el Mundial (WRC).
A sus 41 años, Michael Schumacher, tras una carrera brillante y siete títulos mundiales, podría haber disfrutado de una merecida jubilación y de las mieles del éxito pero decidió volver a la Fórmula 1 en 2010, un reto increíble que el alemán vivirá con la escudería Mercedes.
Los medios de comunicación alemanes, que adoran al piloto, están eufóricos. «Aleluya, el retorno más espectacular de la historia del deporte se hará realidad», titulaba el periódico Bild, el más leído del país.
Desde lo alto de su pedestal, el «Kaiser» («Emperador» en alemán) podría perder más de lo que gane, ya que su impresionante palmarés no se «limita» a los siete títulos mundiales sino que también acumula 91 victorias y 68 poles en 250 carreras, 1.369 puntos, 17 podios en 17 grandes premios en 2002, etc.
Como ya pasó con otros deportistas, si Schumacher tropieza en la temporada 2010 su figura legendaria podría quedar afectada. Fue el caso de Michael Jordan, que quiso volver a jugar al baloncesto en los años 90, o de los muchos retornos sin interés tan frecuentes en el deporte.
«Tiene agallas de volver. Me quito el sombrero, le respeto totalmente por ello», dijo el piloto Mark Webber de Red Bull.
«Su decisión es poco habitual. Pero es evidente que debe tener sus razones para volver al deporte tras tres años retirado», apunta Jenson Button, de McLaren.
Michael Schumacher no tiene reparos en explicar los motivos de su vuelta. Adicto a la competición, sólo quiere demostrarse a sí mismo que todavía es «capaz de pilotar al más alto nivel».
«Tengo ganas de volver a competir, estoy impaciente y excitado con la idea de volver a la competición», asegura.
Pero sus 41 años podrían ser un obstáculo, un argumento que «Schumi» no quiere ni oir.
«No tengo nada que demostrar con respecto a mi edad (…), mi motivación es la misma que antes, siguo siendo alguien determinado, que se concentra en conseguir un objetivo», afirma.
Desde que pronunció estas palabras, el pasado 25 de enero, «Schumi» ya ha vuelto a subirse a un monoplaza y ha realizado varios ensayos que tranquilizaron a sus fans.
Tras tres años de inactividad, su mejor tiempo en las pruebas de la semana pasada en Barcelona era a penas una décima de segundo más lento que el de su compañero de equipo, Nico Rosberg.
Lewis Hamilton, el más rápido en estos ensayos, estaba a menos de tres décimas de distancia.
Pero el McLaren del británico parece ser más potente que su Mercedes, un grave problema para un piloto acostumbrado a lo mejor y que no dudó en mostrar su enfado tras las pruebas.
«En este momento no estamos exactamente en la posición que nos gustaría, es decir, la de ser lo bastante competitivos como para ganar carreras», dijo.
Aunque al día siguiente quiso matizar y aseguró que «fui un poco pesimista, el rendimiento del Mercedes fue mejor de lo que pensaba».
Los pronósticos del director de su escudería, Ross Brawn, con el que ya trabajó en Ferrari, tendrían que darle ánimos.
Según Brawn el objetivo es «empezar ganando en Bahréin», el primer Gran Premio de la temporada que se disputa el 14 de marzo, donde Schumacher pondrá a prueba su condición de de ex leyenda del motor.
Alemania ya está movilizada en vísperas del gran evento, más aún porque por primera vez «Schumi» se enfrentará a su sucesor, Sebastian Vettel (Red Bull), apodado «baby-Schumi».
Según un sondeo llevado a cabo por la agencia SID, filial de la AFP, Vettel ganará el el título este temporada según el 60,9% de los alemanes. Nadie puede ser emperador eternamente.
COMBUSTIBLE
Se trata del gran envite para las escuderías en esta temporada 2010. Los reabastecimientos, practicados entre 1993 y 2009, estarán en lo sucesivo prohibidos. Los monoplazas tendrán que completar las carreras sin añadir gasolina. Esto acarrea lógicas consecuencias.
En primer lugar, naturalmente, los equipos han tenido que cambiar la capacidad de los depósitos de combustible, que de 120 litros han pasado a los 240. Esto ha obligado también a rediseñar los monoplazas, que ahora son un poco más largos.
La repartición de masas se vuelve diferente. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha impuesto nuevos neumáticos, más delgados los delanteros, lo que modifica la estabilidad de los coches. Los F1 de 2010 son más pesados y distintos para pilotar.
La idea de eliminar los reabastecimientos tiene por objetivo hacer los Grandes Premios más trepidantes, y que buena parte de la carrera no se juegue en los «boxes». Concretamente, los pilotos disputarán las clasificaciones con un peso mínimo de combustible.
Además, comenzarán las carreras con los últimos neumáticos utilizados en la clasificación y con el depósito de gasolina lleno. El impacto de estas medidas sobre el espectáculo está aún por verificarse.
PUNTUACIí“N
Al ganador de cada carrera se le adjudicarán 25 puntos, 18 al segundo, 15 al tercero, 12 al cuarto, 10 (5º), 8 (6º), 6 (7º), 4 (8º), 2 (9º) y 1 (10º), mientras en 2009 era de 10-8-6-5-4-3-2-1.
En cuanto a esto, la idea es valorizar más los primeros puestos, en especial la victoria, para animar a los pilotos a luchar más en la pista. Pero, ¿esta «zanahoria» no provocará más adelantamientos en pista?
KERS
Presentado como la mayor revolución de la temporada anterior, el Kers, un sistema que transforma la energía de los frenajes en caballos de fuerza suplementarios para la aceleración, se convirtió en un problema de índole financiera para las escuderías que no supieron o pudieron aprovecharlos.
Sólo Ferrari y McLaren utilizaron este «plus» de potencia, que sobre todo ayuda en los adelantamientos en la pista, pero como contrapartida el sistema es muy pesado, por lo que tampoco se ha revelado indispensable.
Renault y BMW Sauber lo abandonaron hacia la mitad de la temporada pasada.
Williams, a pesar de investigarlo en profundidad no lo adoptó, mientras que las dos primeras escuderías en 2009, Brawn GP y Red Bull, nunca lo utilizaron.
Una herramienta «verde» en una categoría tan poco ecológica como la F1, el Kers no ha sido prohibido por la FIA. Eso sí, las escuderías, reunidas en su asociación (FOTA) se pusieron de acuerdo el año pasado para no utilizarlo en el actual.
Esperado como un «salvador», el bicampeón mundial (2005, 2006) Fernando Alonso espera recuperar su corona en su estreno con Ferrari, que vivió un 2009 para olvidar y que desea que todo cambie en la nueva temporada, que se inicia este fin de semana en Bahréin.
El piloto asturiano no ha ocultado en ningún momento su alegría por su compromiso con la «Scuderia», anunciado en muchísimas ocasiones y retrasado hasta este 2010.
«Conducir un Ferrari era mi sueño desde niño», comentó el ex piloto de McLaren y Renault, que se siente en «familia» en la formación italiana.
Alonso fue más allá y, sin haber debutado aún oficialmente con su nuevo monoplaza, dijo estar seguro de que quiere terminar su carrera vestido de rojo. «Será al 100% mi último equipo», aseveró.
Su misión no será sencilla porque las expectativas son altas y porque los «tifosi» del motor aún tienen reciente la decepción de 2009 y la negativa del alemán Michael Schumacher a regresar a la competición con la escudería, apenas unos meses antes de anunciar su fichaje por Mercedes.
Ferrari eligió al español por su «carisma» y «liderazgo», dos cualidades que le faltaban a su predecesor finlandés Kimi Raikkonen, que era «más pragmático», según Stefano Domenicali, el director del equipo.
Incluso sus adversarios están de acuerdo con estas diferencias abismales de carácter. «Es un piloto perfecto para Ferrari. Es exactamente lo que necesitaban. Es apasionado y es bueno para el deporte tener a Fernando en uno de los coches rojos», comentó el australiano de Red Bull Mark Webber.
Si el F60 del pasado Mundial no cumplió con lo esperado, el nuevo coche para 2010 parece mucho más desarrollado y cuenta con una ventaja: los ingenieros de Ferrari empezaron a trabajar en él desde hace meses, conscientes de que 2009 era ya una temporada perdida.
Alonso tendrá por lo tanto un coche muy rápido, que debería facilitar su integración y ayudarle a mejorar los resultados de Raikkonen (5 podios y 1 victoria en 2009), campeón mundial en 2007 y actualmente reconvertido en piloto de rallies.
En el circuito de Montmeló (Barcelona), donde se disputaron a finales de febrero los últimos ensayos de pretemporada, el español pareció dejar claro que está temporada sí que está en condiciones de pelear por la victoria, no como en sus dos últimos años en Renault.
El nuevo F10 es «el mejor coche que he conducido», dijo. «No hay que interpretar eso como que es el mejor coche de la parrilla de salida, pero sí es el mejor que tuve nunca», insistió.
Alonso ya no es un joven prometedor ni el heredero de «Schumi», algo que tiene que volver a reconquistar tras un año convulso en McLaren (2007) y dos actuaciones modestas (2008 y 2009) con Renault, que contaba con un coche alejado del nivel de sus principales competidores.
«No sé si tengo un coche para ganar. Lo que está claro es que hemos hecho un buen trabajo, que el coche ha funcionado bien en la pretemporada y que he tenido suerte con los días de pruebas (en lo referente a la meteorología)», explicó.
De ahí a designar a Ferrari como el gran favorito a la temporada sólo parece haber un paso y este año los italianos presentan una dupla temible, con el brasileño Felipe Massa, recuperado de su grave accidente de julio en Hungría, también con el sueño de ganar el Mundial.
«Hay demasiado entusiasmo. Necesitamos mantener los pies en el suelo», avisó el máximo dirigente de Ferrari y Fiat, Luca Di Montezemolo, intentando escapar de cualquier exceso de euforia.