El avión del presidente Nicolas Sarkozy, que partió del Chad transportando a los tres periodistas franceses y a las cuatro azafatas españolas implicados en el asunto del Arca de Zoé, aterrizó en Francia anoche en el aeropuerto militar de Villacoublay (periferia de París).
Poco antes, el avión presidencial había hecho una breve escala en el aeropuerto militar de Torrejón, cerca de Madrid, donde dejó a las cuatro azafatas españolas que fueron recibidas por el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Sarkozy y Zapatero agradecieron al presidente chadiano, Idriss Deby Itno, por «su ayuda y su comprensión» y «actitud positiva» en el caso del Arca de Zoé.
El presidente francés precisó ante la prensa que trabaja «desde el principio mano a mano» con el jefe de gobierno español para «encontrar una salida satisfactoria a este lamentable asunto».
Los tres franceses y las cuatro españolas habían sido liberados a la llegada del presidente Sarkozy a la capital chadiana, lo que causó el descontento de numerosos magistrados chadianos que denunciaron «presiones políticas».
Estas siete personas están sin embargo aún inculpadas por «rapto de menores», «estafa» o «complicidad», como otros diez europeos y cuatro chadianos todavía encarcelados en Yamena.
El viaje del presidente francés y las liberaciones marcan un cambio de rumbo del caso de tentativa de transporte del Chad hacia Francia de 103 niños por la asociación francesa El Arca de Zoé, interrumpida el 25 de octubre por las autoridades chadianas en Abeché (este).
Durante su visita de dos horas, el presidente Sarkozy se dijo inquieto por el futuro de los otros inculpados y expresó su deseo de que los ciudadanos franceses implicados «sean juzgados en Francia», al tiempo que afirmaba su «confianza» en la justicia chadiana.
Seis voluntarios franceses de la asociación El Arca de Zoé, el piloto, el copiloto y un tripulante de cabina del avión que debía llevar a Francia a los niños, un piloto belga y cuatro ciudadanos chadianos se encuentran todavía encarcelados en Yamena, donde deben ser escuchados por el juez de instrucción.
Los inculpados se exponen en el Chad a penas de entre 5 y 20 años de trabajos forzados.
El Arca de Zoé afirma haber querido salvar a los «huérfanos» de Darfur, región sudanesa en guerra civil y limítrofe con el este del Chad, lo que no coincide con los primeros resultados de una investigación dirigida por organizaciones humanitarias internacionales.
El presidente Deby confirmó el domingo que los recientes sucesos no ponían en duda el próximo despliegue, promovido por Francia, de una fuerza europea en el este del país, fronterizo con Darfur.
Sarkozy afirmó por su parte en rueda de prensa que «esta aventura bastante lamentable nada tiene que ver con el despliegue de la fuerza europea en la frontera con Sudán».
Las azafatas españolas puestas en libertad tras diez días de detención son Sara López, Carlina Jean, Mercedes Calleja y Tatiana Suárez.
Los periodistas liberados son Marc Garmirian (agencia Capa), Jean-Daniel Guillou (agencia Synchro X) y Marie-Agní¨s Peleran (televisión France 3 Méditerranée).
Reporteros Sin Fronteras recibió la noticia con «felicidad y alivio».
El gobierno español espera que la situación del auxiliar de vuelo y los dos pilotos españoles que fueron interrogados hoy en el caso de la asociación El Arca de Zoé en la capital de Chad evolucione favorablemente, declaró el ministerio español de Asuntos Exteriores.
«Confiamos en que se produzca algún desenlace, por lo menos en relación con la persona que esta ahora declarando», el auxiliar de vuelo Daniel González, que fue interrogado este lunes por un juez de instrucción, declaró el portavoz del ministerio, Manuel Cacho.
El piloto Agustín Rey y el copiloto Sergio Muñoz también fueron interrogados.
Cacho expresó la esperanza de que los españoles se beneficien de la «presunción de inocencia y un trato correcto».
El gobierno español apoya la inocencia de los tres y estima que la situación del auxiliar de vuelo no es diferente de la de las cuatro azafatas españolas liberadas el domingo y trasladadas a España por el presidente francés, Nicolás Sarkozy.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo el domingo que su gobierno desplegará «intensos esfuerzos políticos y diplomáticos» junto con Francia para que sean liberados los tres españoles.
El gobierno «sigue trabajando» en este sentido, subrayó el lunes el ministro español de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que justificó el papel de Francia en estas negociaciones.
Es normal que Francia, que goza de relaciones «privilegiadas» con los países africanos, lleve a cabo conversaciones, declaró a la radio Cadena Ser.
Si el gobierno español hubiera privilegiado el «nacionalismo diplomático, no habríamos conseguido el regreso de las azafatas», precisó.
Es «lógico» que haya una implicación de Sarkozy y los diplomáticos de ambos países «han estado en contacto» permanente, «a plena satisfacción de todo el mundo», declaró el ministro de Defensa, José Antonio Alonso.
Algunos medios como el diario ABC, de derecha, denunciaron este lunes la «debilidad de la diplomacia española» comparada con la «decisiva intervención del presidente Sarkozy».
Por su parte, el ex presidente del gobierno José María Aznar se dijo «humillado» por el asunto, tras haber dado las gracias a «mi buen amigo Sarkozy» en la cadena Cope.