El presidente francés Nicolas Sarkozy efectúa hoy su primera visita a Bruselas, centrada en la necesidad de resolver la crisis institucional por el paralizado proyecto de Constitución y las negociaciones de adhesión de Turquía al bloque, a la cual se opone.
Una semana después de asumir el poder sucediendo a Jacques Chirac, Sarkozy tiene previsto reunirse con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, para defender su idea de impulsar un tratado simplificado de cara a la próxima cumbre europea de junio.
«El relanzamiento de la UE gracias a un acuerdo sobre un tratado simplificado permitirá volver a la Unión a 27 más eficaz, en la perspectiva del Consejo europeo del 21 y 22 de junio próximo, estará en el centro de este primer ciclo de entrevistas europeas», declaró el portavoz de la presidencia francesa David Martinon.
Horas después del traspaso de poderes con Chirac, Sarkozy había efectuado un simbólico viaje a Berlín para reunirse con la canciller alemana, íngela Merkel, cuyo país ejerce la presidencia de a UE, y reafirmar la fortaleza de la alianza franco-germana.
La intención de Sarkozy es que la UE se dote de un «mini-tratado» que reemplace al actual proyecto de Constitución, paralizada tras los rechazos en referendo en Francia y Holanda, reteniendo sólo las mejoras previstas para el funcionamiento de la Unión con 27 miembros.
Esas modificaciones incluyen el establecimiento de una presidencia estable, la ampliación del sistema de mayoría calificada y la creación de un ministro de Relaciones Exteriores.
Para evitar cualquier riesgo de un segundo fracaso en referendo, Sarkozy propone que esa versión simplificada de la Constitución sea aprobada por vía parlamentaria.
Sin embargo, este plan es observado con cierto escepticismo por algunos de los 18 países que ya han ratificado la Constitución europea y que temen encontrarse finalmente con un texto vaciado de toda sustancia.
Según la agenda establecida, Sarkosy debe reunirse al final de la tarde con Durao Barroso y luego tendrá una cena de trabajo con el presidente del ejecutivo europeo y los comisarios de Transporte, el francés Jacques Barrot, y de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia.
Junto al presidente francés estarán presentes en Bruselas el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, y el secretario de Estado para Asuntos Europeos, Jean-Pierre Jouyet.
Si la cuestión institucional es prioritaria, las entrevistas de Sarkozy en Bruselas también tocarán otro tema muy sensible: el de las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE, algo a lo que se opone el presidente francés, que pretende más bien establecer una «asociación privilegiada» con Ankara.
Pese a que esas negociaciones UE-Turquía tienen una duración prevista de más de 10 años y su resultado positivo final no está garantizado, la cuestión turca volverá a estar sobre la mesa de los 27 a fines de junio, cuando deba decidirse la eventual apertura de nuevos capítulos de ese proceso.
Antes de su reunión con Durao Barroso, Sarkozy tenía previsto entrevistarse con el primer ministro belga Guy Verhofstadt.