El presidente francés, Nicolas Sarkozy, propuso al G7 una mayor transparencia de las plazas financieras para evitar una nueva crisis de las bolsas mundiales, que hoy volvieron a vivir una jornada negra forzando a los políticos a romper finalmente su silencio.
Frente a una crisis financiera que se agrava por el descalabro de los préstamos hipotecarios de riesgo en Estados Unidos, los dirigentes de las grandes potencias habían permanecido hasta ahora al margen, a excepción de una corta intervención la semana pasada del presidente norteamericano, George W. Bush.
El presidente francés tomó el jueves la iniciativa al escribir a la canciller alemana y presidenta de turno del G7, íngela Merkel, para pedir al grupo de los siete países más industrializados que adopte medidas para reforzar «la transparencia del funcionamiento de los mercados».
«Considero que los jefes de Estado y de gobierno tenemos la responsabilidad de sacar desde ahora mismo las conclusiones y las lecciones» de la crisis de las ’subprimes’ en Estados Unidos, defendió Sarkozy.
El presidente francés propuso a los ministros de Finanzas del G7 -Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá- trabajar sobre el asunto junto al FMI, los bancos centrales y el Foro de Estabilidad Financiera, con el fin de elaborar «un informe de análisis y de propuestas», que sería presentado en la reunión del grupo del próximo octubre en Washington.
El gobierno alemán, que recibió la misiva de Sarkozy, defendió que esta propuesta ya fue lanzada hace dos meses por la propia Angela Merkel.
«La carta retoma las propuestas abordadas ampliamente» el pasado junio durante la cumbre del G8 en Heiligendamm, en el norte de Alemania, «bajo la presidencia alemana», declaró a la AFP una portavoz de la cancillería.
Desde el inicio de la presidencia alemana del grupo, en enero de 2007, «Merkel ha expresado claramente su compromiso por una mayor transparencia de los mercados financieros internacionales. El asunto no es nuevo», aseguró la portavoz.
Por su parte, el primer ministro australiano, John Howard, también fue uno de los primeros políticos en expresarse sobre la crisis de las ’subprimes’ en Estados Unidos y sus consecuencias en los mercados bursátiles.
Australia «no escapará del impacto, que ya estamos sintiendo», afirmó Howard, que sin embargo aseguró que la economía de su país «se mantiene fuerte».
La semana pasada el presidente de Estados Unidos también intervino con el fin de tranquilizar a los inversionistas al estimar que hay «suficiente liquidez» para permitir un ajuste de los mercados.
En Bruselas, la Comisión Europea anunció que investigaría el funcionamiento de las agencias de calificación financiera, criticadas por algunos analistas por haber tardado en activar la señal de alarma en relación a los préstamos hipotecarios.