Sarkozy muestra un estilo más aplacado


El presidente Nicolas Sarkozy se esforzó por mostrar un estilo menos efusivo para responder a una «Francia que está inquieta» durante una entrevista televisiva en la que fijó el rumbo del mandato hasta las elecciones 2012, aunque la oposición lo vio «desconectado» de los ciudadanos.


«Cuando las cosas no funcionan trato de corregirlas. Trato de no ser testarudo», respondió Sarkozy al ser interrogado sobre si se tomará más tiempo para reflexionar y abordar los problemas con cierta distancia tras la remodelación del gobierno con el cual encarará la última etapa de su mandato.

Caracterizado hasta ahora por un estilo vehemente y tajante, durante las casi dos horas que duró la entrevista la noche del martes, el presidente conservador francés intentó dar una imagen más mesurada, austera y menos ofuscada frente a los tres periodistas que lo interrogaron.

«Me doy más tiempo para reflexionar, por supuesto. Aunque no he esperado esta noche para ello», agregó el mandatario francés calificado por la prensa de «hiperpresidente» u «omnipresidente», porque hasta ahora estuvo en primera lí­nea de todos los asuntos de actualidad en Francia.

Quince dí­as después de promulgar la reforma del sistema de pensiones que aumentará de 60 a 62 años la edad mí­nima de la jubilación y que generó un masivo movimiento social de protesta, Sarkozy aprovechó la entrevista que vieron 12,3 millones de telespectadores para hacer un balance de sus decisiones y fijar las lí­neas de los 18 meses que le quedan de mandato.

«La injusticia habrí­a sido hablar del déficit del sistema de jubilación y no hacer nada», se defendió el jefe de Estado que justificó el mantenimiento de Franí§ois Fillon al frente del gobierno pese a los insistentes comentarios que circularon durante cinco meses sobre su intención de separarse de él.

«Franí§ois Fillon es el mejor primer ministro para Francia», sostuvo Sarkozy para quien el asunto no son los nombres.

«Los franceses esperan de mí­ resultados. Que los proteja», afirmó antes de insistir en que decidió conservar a Fillon -que los sigue superando en las encuestas de popularidad- porque «quise dar una estabilidad, una solidez. Porque Francia está inquieta».

Si el diario Le Figaro (derecha) interpretó que «Nicolas Sarkozy retomó la ofensiva», la dirigencia socialista dijo en cambio que «escuchó a un presidente que parece no entender al paí­s», según Martine Aubry y que está «desconectado» de los problemas de los franceses, según el ex primer ministro Laurent Fabius.

Sarkozy afirmó que «salvo un imprevisto» mantendrá al nuevo equipo hasta las elecciones de 2012, pero se negó a revelar si aspirará a su reelección, aunque analistas y dirigentes opositores coincidí­an en que el «cambio de imagen» va en el sentido de aspirar a un segundo mandato.

«Para ganar la presidencial, Nicolas Sarkozy quiere ser visto como un presidente», afirma el miércoles Laurent Joffrin en el editorial del diario Liberation, antes de considerar que es una «táctica lógica» aunque «temible para la oposición».

Ex rival socialista en la carrera al Elí­seo en 2007 frente a Sarkozy, Ségolí¨ne Royal dijo el miércoles el presidente es un «muy buen actor» porque «sin ninguna vergí¼enza, nos dijo que no ha tomado su decisión» de cara a 2012.

Una decisión que parece muy clara a ojos del ex primer ministro Alain Juppé, flamante peso pesado de la derecha que el fin de semana se integró al nuevo gabinete. Nicolas Sarkozy «es el único candidato que puede ganar desde la derecha y el centro» en la próxima presidencial, afirmó.