Saqueo de recursos en Latinoamérica


Es pavoroso observar la forma en la que los polí­ticos en Guatemala y en toda Latinoamérica entregan abiertamente los territorios para que se realice la extracción minera en todos los ámbitos sin importarles un comino lo que pueda ocurrir en el futuro, es decir, la secuela o las terribles consecuencias de su estupidez y de su voracidad. Los polí­ticos son actores por acción o por omisión. íšnicamente hay que ver cuál es el verdadero estado ecológico y ambiental en el que se encuentra Guatemala.

Roberto Arias

Poco piensan, en su momento de avidez, que los daños realizados lo pagarán con creces las generaciones no natas, incluyendo a sus propios engendros y descendencia, mientras ellos se van a la tumba mucho más vací­os de lo que vinieron a este Planeta.

Los proyectos extractivos exigen ocupar e intervenir inmensas extensiones de territorio, explotar enormes cantidades de agua pura y utilizar substancias tóxicas de modo intensivo. La provisión combinada de estas necesidades implica la destrucción masiva de la ecologí­a y del medioambiente, así­ como un deterioro grave de las condiciones de vida de las comunidades afectadas que, incluso, pueden verse privadas del acceso a recursos vitales como el agua y los recursos marinos.

Poco importa a los polí­ticos y a los explotadores que los territorios intervenidos sean ricos en biodiversidad o que sirvan de sustento a determinadas comunidades. Es interesante revisar el crecimiento de la superficie ocupada por estos proyectos. Entre 1990 y 2000 se deforestaron 467.000 km2 en América Latina para destinarlos a usos tales como la agroindustria y las explotaciones mineras. La deforestación de la Amazonia brasileña habí­a llegado en 2005 a unos 680.000 km2, de acuerdo con un informe gubernamental que identifica con imágenes satelitales o satelares las áreas destruidas por plantaciones para celulosa, siembras de soya, empresas mineras y otros depredadores. Ya no digamos la destrucción ya casi total de la Reserva de la Biosfera Maya en el Departamento más septentrional de Guatemala: El Petén. El Petén aún es uno de los pulmones de gran importancia mundial.

La Reserva de la Biosfera Maya ha sido destruida por diferentes actores y circunstancias, dentro de los cuales puede contarse a instituciones gubernamentales nacionales y a pseudo ambientalistas que merodean en posiciones gubernamentales privilegiadas, enquistados dentro de los diferentes gobiernos, quienes han visto hacia otro lado y/o han autorizado inmoralmente que madereros; narcotraficantes; compañí­as extractivas multinacionales; «coyotes» o traficantes de humanos; «guacheros» o carroñeros de pirámides, tumbas e invaluables tesoros mayas; invasores de tierra; etcétera, hayan destruido gran parte de esa Reserva, la que aún está en estado de poderse restaurar por medio de una férrea voluntad polí­tica y muchos años de trabajos puntuales e inversión del Estado de Guatemala y de inversiones multinacionales.

Es indispensable crear la emergencia de nuevos paradigmas polí­ticos en ecologí­a y medio ambiente. Si no se hace, el paí­s se quedará prácticamente sin recursos naturales para ser utilizados por las futuras generaciones, sin que éstos recursos hayan proporcionado beneficio eficaz al Estado y/o a la ciudadaní­a, más que a unos cuantos malhechores que ya estarán enterrados en los momentos crí­ticos de necesidad y el producto económico licuado entre pleitos de herencias y similares aberraciones.