Sao Paulo busca un ?etanol limpio?


La industria del etanol de Sao Paulo prevé mecanizar las cosechas de caña de azúcar en los próximos 10 años para eliminar las quemadas que contaminan el aire y el trabajo degradante en los cañaverales.


«Estamos prontos a discutir la certificación ambiental, social y económica del etanol», una alternativa al petróleo que Brasil elabora a partir de la caña, aseguró el presidente de la Unión de la Industria de la Caña de Azúcar (Unica), Marcos Jank.

Brasil es uno de los pioneros mundiales de etanol y quiere multiplicar sus exportaciones. Sin embargo está bajo la lupa de ambientalistas y organismos humanitarios que cuestionan los perjuicios ecológicos de las cosechas y las condiciones laborales de los trabajadores.

Mayor productor de caña de Brasil, Sao Paulo puso en marcha un «protocolo verde» al que adhirieron 129 de las 156 usinas del estado. Ese protocolo anticipa para 2017 la mecanización de las cosechas. Una ley federal establece que la mecanización sea total en todo Brasil hacia 2031.

El protocolo adoptado por Sao Paulo acaba hacia 2017 con las «quemadas» de los cañaverales, un recurso que se usa para facilitar la cosecha manual de la caña de azúcar, y que provoca fuerte contaminación.

«Las nuevas áreas ocupadas por la caña a partir de noviembre de 2007 serán integralmente cosechadas sin uso de fuego», precisó la Unica.

La industria sucroalcoholera paulista intentará además firmar un protocolo laboral para que la mecanización de las cosechas ponga fin al pesado trabajo en las plantaciones. La muerte por fatiga de los cosechadores es uno de los aspectos más cuestionados en los cañaverales.

La mecanización total de la cosecha tendrá un costo neto de 120 mil empleos. Se perderán 190 mil puestos de cortadores pero se generarán 70 mil para el manejo de la maquinaria.

«Serán empleos más calificados, con mejores condiciones y con mejores salarios», precisó Jank.

Desde 2005 el Ministerio Público del Trabajo de Sao Paulo investiga 19 muertes sospechosas de ser provocadas por la fatiga. Tambien denunció condiciones degradantes de trabajo al sol, sin agua, sin equipos de seguridad, sin baños y sin local para comer.

Cada cosechador recoge diariamente de 12 a 15 toneladas de caña, lo que promedialmente exige 12 horas de trabajo, 78 mil golpes de hoz, recorrer 8,8 km y la reposicion de 10 litros de agua en el organismo por dí­a, según los estudios del ministerio público, sindicatos y universidades.

«Para poner fin a la crisis enfrentada por los cortadores de caña, es preciso cambiar la cultura dominante que atenta contra las normas legales sobre la dignidad del trabajo, su valor social, y el respeto al medio ambiente», dijo el fiscal laboral José Fernando Ruiz Maturana.

La tercerización de la cosecha mediante el empleo de contratistas preocupa a la fiscalí­a. Eso dificulta el reconocimiento del verdadero empleador, confunde las responsabilidades y entorpece la adopción de medidas correctivas, precisó Maturana.

Como agravante, la mayorí­a de los cortadores tiene contratos temporales y gana sólo por producción (algunos centavos por tonelada cosechada), y ese factor, según Maturana «impide cualquier polí­tica seria de medicina y seguridad de los trabajadores».

La intención de Unica deberá superar además otra tendencia del sector: en 2007 usinas y plantadores pagaron multas por 3,5 millones de reales (USD 1,94 millones al cambio del dí­a) por «agresiones ambientales» como quemas de paja en locales prohibidos, contaminación del agua, y otras.